Comprar para mejorar, parte III.

escrito por Rodrigo

(Esta es la tercera parte de tres de Comprar para mejorar, la segunda parte está aquí)

Una de las mentes más grandes que ha tenido el país en este siglo fue Octavio Paz, y en su libro “El Laberinto de la Soledad”, nos muestra la verdadera cara del mexicano, un hombre solitario, molesto con el mundo y que vive con una pena esperando algo mejor, y la televisión se ha encargado de darnos esa esperanza centrada en el consumo de bienes materiales.

Más que un dilema, esto se trata de una completa falta de ética, tenemos a las grandes empresas discográficas y de películas quejándose por el alto índice de piratería que existe, sin embargo, siguen bombardeando a la población con la idea de lo necesario que tiene que ser para nosotros consumir ciertos productos, cómo entonces no entender el fenómeno de la piratería en México, gente sin dinero que se siente obligada a obtener tal película o tal disco, busca la forma más sencilla de hacerlo.

La solución no es simple; no con sustituir una u otra variable todo será miel sobre hojuelas, porque gracias a la persistencia de empresarios, políticos y élite socioeconómica nos encontramos con un consumismo permeado ya prácticamente en la generalidad de la población.

Y cada uno tiene un rol importante en este juego maquiavélico llamado consumismo:

Las Televisoras por poner en práctica la televisión bajo el esquema norteamericano, la cual se ha mostrado en diversos estudios que sólo produce conformidad e ignorancia. A los políticos que por su “moche” prefieren hacerse de la vista gorda y abordar políticas que ni en cien años podrán ser benévolas para un país como México, que por ahora no requiere de muchas lavadoras, ni televisiones, ni teléfonos; necesita sobrevivir.

Los empresarios, con su insaciable voracidad por crear más y más dinero de un país cada vez más y más pobre se han olvidado de que todo llega a un punto de quiebre, si las cosas siguen así, se podrán olvidar de un México que consume y vivirán el México de la insurrección, ya que por el abuso sistemático de las necesidades que se han creado en el mexicano, esto no puede tener otro final más que una explosión social directamente en sus caras.

Pero más importante aún es la élite económica del país, en la que me incluyo, porque en México ser de clase media o alta ya es ser élite económica. Nosotros, que tenemos acceso a la educación de calidad, a una formación consciente de lo que la moralidad y ética debería ser, nosotros que tenemos el poder de hacer cambiar las cosas, las seguimos perpetuando por el beneficio personal, por el status que el dinero nos da, y por la falsa creencia que así es el orden de las cosas y que no hay por qué ni cómo cambiarlas.

En el libro “El Retorno de lo Político”, Chantal Mouffe nos aclara algo que pareciese obvio pero que hemos pasado por alto, con la caída del muro de Berlín, la Perestroika Soviética y la consecuente disolución de la Unión Soviética, se pensó que el capitalismo neoliberal había triunfado, y sí, en efecto triunfó, pero se nos olvida pensar que no ganó por haber solucionado los problemas que afectan a la humanidad, sino por las deficiencias del socialismo estalinista. Pero las crisis de estos años han demostrado que no sólo no hemos triunfado, sino que aún estamos muy lejos de hacerlo.

Es imperante recalcar que el consumo no se va a acabar, prácticamente la economía global se basa en ello, el intercambio de dinero por productos y servicios, la competencia y todo lo demás que esto involucra es realmente práctico y necesario. Pero el problema aquí no cae en el consumo, sino en el consumo desmedido de una población que apenas tiene para comer, y el problema ético es que el gobierno, las empresas y las élites sociales promueven esta medida, en vez de promover acciones que en verdad beneficien a una población como la mexicana:  educación de calidad accesible para todos, salud pública eficiente y la descentralización del poder y de la economía.

No propongo, ni quiero dar a entender, que le apuesto al socialismo, que le apuesto a un control total del Estado sobre la economía nacional, ni propongo una estatización de empresas privadas para ayudar a los pobres. La propuesta va más por el camino de una toma de consciencia de lo que nos ocurre como mexicanos; de las opciones que tenemos y de no aceptar que las cosas son como son por alguna especie de mandato divino; de darnos cuenta que hay países que han salido de pobrezas peores que en la que nos encontramos hoy en día y que han logrado esto alejándose de todos los “ismos” (socialismo, liberalismo, comunismo, capitalismo, derechismo o izquierdismo) que tanto nos han frito el cerebro. Se trata de otorgar y hacer cumplir los roles a quiénes lo requieren: El gobierno como regulador, poniendo las reglas del juego a favor de la población (e imperativamente hacer que se cumplan). De los empresarios, que su premisa básica es hacer dinero pero no por ello se debe de abusar de la ignorancia y trabajo de la población. Y por último, de nosotros que tenemos que eligir y obligar (las elecciones simplemente son el primer paso hacia una democracia) al gobierno, a los empresarios y a la población de actuar como se debe. Hasta ese entonces será cuándo el dichoso consumismo se convierta en un simple consumo adecuado y ventajoso para toda la sociedad mexicana.

Adendum: Ya por fin terminé de publicar sobre este tema. A los muchos fanáticos del viejo Yo, le recuerdo que ya las próximas publicaciones tendrán tonos más ligeros, cómicos o amenos. Y a los nuevos fanáticos les insisto, no soy tan serio, ni tan extenso en los temas que suelo manejar.

Segundo Adendum: Con todo y que Natalie Portman esté embarazada de otro hombre, me llevé buen regalito después de su victoria en los Óscares.

Tercer Adendum: Mi Tiburón ganó este fin de semana contra la Trinca Fresera con todo y mi ExCuauh, pero me pueden seguir en twitter: @strikter.