Comprar para mejorar, parte I.

escrito por Rodrigo

La ética es un tema filosófico que por sí sólo trae controversias, es difícil decir qué es correcto y qué no, sin embargo, en México nos encontramos con una élite de hombres de negocios que a veces puede dejar al filósofo más conservador en un vacío de respuestas con respecto a cómo se debe de tratar la economía nacional y mundial.

No soy un abnegado socialista que se quedó estancado en las ideas marxistas del siglo XIX que cree que el libre mercado es el peor de los males, sin embargo veo que la idea del consumo desmedido ha causado en el país un grave problema social, económico y cultural y pretendo mostrar las faltas de ética y moral en la que grandes empresas incurren para engañar y absorber al público, haciendo así que las personas se deshumanicen y se vuelvan simples targets demográficos.

En el occidente nos es difícil imaginarnos un mundo sin un consumo desmesurado de productos diversos, sin una oferta tremenda de ropa (en McAllen), servicios varios y chucherías de 20 pesos. En Cuba no es tan fácil imaginarlo, pero al parecer muchos lo desean, y en los países detrás de la antigua cortina de hierro lo recuerdan. Hoy en día tenemos clavado en nuestra consciencia social que el progreso se encuentra básicamente en la capacidad de la gente de poder consumir cada vez más, y con ello, tener más oferta de prácticamente todo.

Sin embargo, nos encontramos en un país en el que; según cifras dichas por el Presidente Calderón en su discurso (que parecía más llanto) del informe de gobierno del 2009,  20 millones de personas están en pobreza alimenticia, también llamada pobreza extrema, la cuál consiste básicamente en que la gente no tiene suficiente dinero para comer, para vivir o más bien para sobrevivir. Otros 40 millones se encuentran justo arriba de ese rubro de carencias.

Existe un dilema ético que al parecer se nos olvida abordar de manera sustanciosa y de frente en México, y se suele tratar por tangentes poco culposas para los verdaderos culpables. Se habla de la inmoralidad de la piratería, se habla del robo, del fraude, de la corrupción de los tránsitos, políticos y casi cualquier persona, se habla de la pobreza, se habla de la nueva izquierda populista latinoamericana y se habla de más de las masas ignorantes. Y está muy bien que se hable de todo eso ya que son problemas de verdad en nuestra sociedad actual, sin embargo, no se habla del rampante consumismo que atenta contra la salud mental, física y moral de prácticamente todo ciudadano de cualquier estrato social. Por eso, con el permiso de los otros temas importantes, me iré en línea recta, a atacar el problema del consumismo.

Hay diversos factores que se tienen que tomar en cuenta para poder tratar de señalar culpables, existe un telaraña de causas y razones del por qué del consumismo en México y también existe una severa falta de capacidad de acción en contra de él.

El primero y más grave de todos se encuentra en la misma forma de producción del país. Tengo que admitir que aunque durante mi formación profesional no cursé muchas materias que corresponden a las áreas de negocios, mercadotecnia o producción, las pocas que sí tuvieron que ver con estos temas me parecieron frívolas y hasta penosas las formas en las que se trata al público, como robots de consumo en vez de personas.

El sistema de producción adoptado en México es sencillo, se consume, porque sino la economía se viene abajo, si no hay consumo, no hay flujo de dinero, sino hay flujo de dinero, las grandes empresas se nos van, y si se nos van los grandes conglomerados, se nos va la economía y si se nos va la economía ya no tendremos hombres ricos y poderosos. México es un mercado grande, 110 millones de personas vivimos en el irónico país con forma de cornucopia. Sin embargo, muchas de esas personas no tienen dinero para satisfacer sus necesidades básicas, mucho menos para satisfacer las necesidades de las empresas que quieren que les compremos. Y el primer problema ético que encontramos aquí es por parte del gobierno, que prefiere que las empresas se queden, antes de crear una solución para  la situación precaria del país.

Teniendo en cuenta que el país se encuentra en dicha situación, sin embargo, siendo un mercado meta tan grande, se ideó una estrategia infalible en la cuál todos quedamos contentos, según. Les damos dinero a los pobres, ellos nos compran y les cobramos intereses, negocio redondo, fácil y expedito, tenemos el claro ejemplo de Wal-Mart y sus derivados, que ofrece préstamos justo a lado de las cajas, para que les pidas dinero, te presten, les compres y luego te cobren intereses. A tal grado ha llegado esta desfachatez que hay personas que ya se refieren a su sueldo como “raya”, que viene de las tiendas que había de los grandes feudos en las épocas porfiristas. Otro claro ejemplo se ve con Banco Azteca, que usualmente se encuentra dentro de Elektra, en los cuáles puedes ir a pedir dinero, comprar en abonos chiquitos para pagar poquito y luego te cobren intereses estratosféricos. Así puedo mencionar a Coppel, Aurrerá, entre otros tantos comercios. ¡Qué buena solución!, todos cumplen su fantasía de tener una televisión de pantalla plana, ayudamos a la economía y Ricardo Salinas Pliego y Jerónimo Arango hacen más dinero. Entre estos dos hombres suman una fortuna de 14 100 millones de dólares, cuándo muchos no pueden ni comer.

(Continuará…)

Ademdum: Esta es la primera publicación de la que espero sea una columna bisemanal llamada  “Para Geor”, saldrá todos los lunes y jueves en los que no esté crudo y/o tomando.

Segundo Ademdum: No a todos les va a encantar, pero como Egipto es un gran ejemplo de cómo la población sí puede cambiar a un gobierno represor. Libia es un ejemplo de cómo hay gobiernos que pretenden reprimir con violencia. Hoy en México estamos más del lado de Libia que del de Egipto. No dejemos, por favor que lleguemos a tal extremo.

Tercer Ademdum: Mis Tiburones empataron de local y pueden seguirme en twitter: @strikter