de mis hijos y el Medio Oriente.

escrito por Rodrigo

Existen preguntas que algún día sé que mi hijo me preguntará mientras yo me encuentre sentado en el sofá más cómodo de la casa fumando una pipa y leyendo el diario del día, algunas de estas preguntas tendrán respuestas fáciles como “Papá, ¿por qué llueve?” o “¿Existe el cielo para perros?”, pero habrá otras que harán que levante una ceja en son de la meditación, terminaré sin saber la respuesta y diré la típica frase “ese tema no es para niños”, una de estas preguntas es ¿Qué es Medio Oriente?. Esto debido a que definir el medio oriente en una oración corta y concisa que un niño con el intelecto de mi futuro hijo pueda comprender es prácticamente imposible, aunque me acusen de negligente.

Podríamos pensar que el Medio Oriente es una delimitación geográfica establecida, pero no lo es, porque no existen una serie de países que se encuentren en medio del oriente, ya que la misma expresión que le da nombre a esta región está basada en un poder geopolítico europeizado, más no en una delimitación estructurada por alguna frontera, ni física, ni ideológica. Por ende, existe una incapacidad geográfica de definir esta región, sin embargo por el condicionamiento que la geopolítica europeizada y norteramericanizada nos ha dado sabemos que se encuentra más o menos entre Asia, Norte de África y algunas partes de Europa.

Por otra parte podríamos pensar en algún factor unificador de alguna forma ideológica que cohesione toda esa región en un camino de pensamiento unidireccional para así poder agruparlos y asociarlos unos a los otros. La religión podría ser este factor unificador, ya que una creencia teológica siempre logra amasar sociedades completas y unificarlas en pensamiento y acción, pero este no es el caso, debido a que aunque gran parte de los países considerados del medio oriente son islámicos, nos encontramos con el pequeñísimo problema de Israel y su judaísmo sionista, así también podemos tomar en cuenta que la práctica del Islam no sólo se limita a esta zona, sino está esparcida por partes de África, Asia Pacífico, Asia Central y Parte de Europa y hasta Norteamérica, por lo que significaría que si queremos tomar en cuenta como factor unificador a la profesión del Islam nos encontramos con Medio Oriente que conforma casi dos terceras parte del mundo, por último esta religión cuenta con demasiadas vertientes que la hacen muy diversa y conflictiva entre sí. Así también, tenemos una gran cantidad de corrientes distintas dentro de esta gran religión, lo cual ocasiona que en distintos Estados se encuentren diferentes paradigmas políticos, económicos, sociales y culturales, por lo tanto tampoco la religión Islámica puede ser una característica que unifique a esta zona.

Podría seguir exponiendo puntos del por qué cada idea que se nos ocurra no funciona para explicar lo qué en verdad es considerado como Medio Oriente, ni la raza, ni las etnias, ni el idioma, ni la orografía, ni las industrias, ni siquiera algunos factores económicos. Entonces ¿por qué tenemos el nombre de Medio Oriente para describir una región que no tiene prácticamente nada en común para ser agrupable bajo una etiqueta?. Conveniencia. El mundo del lado en que vivimos se ha encargado sistemáticamente de fomentar una visión histórica y futura Hegeliana, por lo cuál ha agrupado a esos países, alejados de nosotros, diferentes y cafecitos bajo una etiqueta que con el tiempo sólo ha cobrado connotaciones negativas por guerras, misoginia y salvajismo.

Existe una corriente académica llamada Orientalismo que se encarga prácticamente de polarizar la idea de la diferencia entre el Oriente y el Occidente, obviamente ensalzando la majestuosidad del Occidente (o sea, nosotros) y denotando lo “extraño, exótico y misterioso, pero también sensual, irracional y potencialmente peligroso” (Turner 1994, 44) de aquéllos cafecitos medio orientales. De esta forma el Occidente puede sencillamente categorizar, señalar y mostrar al mundo a través de los medios informativos hacia dónde no debemos ir, dónde hacen mal las cosas, dónde son misóginos y retrógradas, en vez de mostrar culturas milenarias con grandes avances científicos siendo la zona del mundo dónde más conocimiento de este tipo se produce. Ciudades históricas de extrema importancia, cunas de grandes civilizaciones y lugar de nacimiento de las tres corrientes teológicas más fuertes en el mundo Occidental.

Esto es geopolítica a su máxima expresión, ya que a través de la denominación de un conjunto de países que de otra formar tendrían muy poco en común, logran crear mella en la psique Occidental y establecerlos en el paradigma comunal como una zona diferente, conflictiva y peligrosa, todo esto respondiendo a intereses económicos y políticos de las grandes potencias europeas y norteamericanas.

El Medio Oriente es una zona de mucho interés mundial ya que en ciertas partes nos encontramos con grandes poderíos económicos debido a ciertos recursos naturales como el petróleo y gas, o a países como Israel, que con todo el apoyo de los Estados Unidos e Inglaterra logra tener en jaque al mundo desde su pequeña partecita de tierra ultrajada. Por lo tanto no es de extrañarse que ciertas corrientes académicas en las potencias mundiales actúen o hablen en detrimento del Medio Oriente con toda esta corriente del Orientalismo debido a que está dentro de su interés formar una idea errónea y polarizada de lo que ocurre en esa zona del mundo.

Con temor a perpetuar los traumas heredados de mis padres tendré que responder de igual manera que ellos respondieron en el futuro día que el pequeño fruto del vientre de mi esposa llegue y me pregunte sobre el Medio Oriente… —¿Qué andas viendo chamaco? ¡Eso no es para niños!