de los golfos de México.

escrito por Rodrigo

Existen un sin número de factores que me parecen de lo más encantadores de la idiosincrasia, tradicionalidad y cultura de mi querido maltrecho país, México. Los tacos en particular me parecen de lo más agradable de la existencia. Estoy seguro que si existiera un dios, sería un gran y delicioso taco, no tan seguro si es un taco al pastor o de arrachera. Pero dejando atrás mis suculentas fascinaciones limítrofe-culinarias, hoy quiero ensalzar (lo siento, tengo hambre) otro aspecto de la mexicaneidad, un aspecto que podrían decir ustedes, mis queridos (cuatro) lectores, es un poco gratuito, pero no por ello innegable.

El Golfo de México siempre me pareció algo peculiarmente encantador. Tengo que admitir que hasta en mis épocas de mayor inconsciencia y limitada inteligencia siempre supuse las carencias que atacan mi tan querido país natal, pero al voltear a ver el mapamundi que siempre decora las desinspiradas aulas educativas, el Golfo de México me hacía sonreír.

No es porque tenga cierto fetiche a las grandes masas de agua, no s’ñor, el Golfo de Bajacalifornia no me podría interesar menos y el Golfo Pérsico, después de la guerra ha tomado la misma importancia que un algodón usado. Lo encantador del Golfo de México es su nombre. México bautiza al onceavo cuerpo de agua más grande del mundo y lo mágico se encuentra en el hecho de que lo compartimos con EE.UU. y con Cuba y aún así se llama Golfo de México. Para mis cuantiosos lectores extranjeros (menos seis) explicaré un pequeño detalle de la historia de México: Siempre perdemos, y no hubiera sido de extrañarse que por alguna guerra causada por algún tortillero malencarado el Golfo de México se llamara el Golfo de Cuba, o Golfo del Sur de Estados Unidos, pero no, gracias a la virgencita el golfo sigue siendo de México, qué orgullo.

Todo era perfecto hasta que British Petroleum llegó a regarla (literalmente), regando (he aquí la literalidad del asunto) mucho petróleo crudo por ahí de las costas de mi querida Louisiana y según ciertos informes puede ser el mayor desastre ambiental en la historia causado por un derrame petrolero.

Sé que México no tiene ninguna injerencia y culpa de este suceso, pero afrontémoslo, nuestra reputación está por los suelos por la violencia, narcotráfico y protección de pederastas. Canadá ya no nos quiere como antes y eso que Canadá es la mujer borracha de los países, quiere a todos dentro de él, Arizona quiere sacar hasta los que nomás se parecen a nosotros, aunque no sean de los nuestros, ¡nos estamos volviendo los judíos de 1930! no nos conviene en lo más mínimo que nos relacionen con la mayor catástrofe petrolera de la historia.

Propongo que sencillamente le cambiemos el nombre del Golfo de México, sería un movimiento sutil, hecho a altas horas de la noche para que casi nadie se entere y tal vez matar a Lisette Farah para que la gente dentro del país no le preste atención al cambio de nombre y sí a una historia periodística burda y barata, el gobierno es experto en esto. Se aceptarán propuestas, tal vez Golfo Gordon Brown, porque es el único británico feliz de que esto pasara, o Golfo Clipperton, en honor a esa pequeña ultrajación de territorio por parte de los franchutes.

Logrado esto podríamos una vez más concentrarnos en lo que realmente trasciende dentro de México, ¿por qué el chicharito ya no ha metido goles?. Aunque cabe destacar que quedaría un hueco difícil de llenar, no tendríamos el Golfo de México. Me gustaría en verdad que ese magnánimo nombre no se quedara sin usarse y la verdad, hay que admitirlo, hay muchos candidatos que pueden ocuparlo. En lo personal yo nomino al padrecito Marcial Maciel como el nuevo gran Golfo de México.

Ademdum: He modificado la sección de información de este blog para explicar el nuevo estilo y pretenciones de esta, su página favorita.

Segundo Ademdum: Yunes es un presunto pederasta como Marcial Maciel.