de Sherezada y sus mierdas.

escrito por Rodrigo

La errante forma en la que me manejo como escritor puede tener mil y una explicaciones, tan aburridas y monótonas que ni Sherezada estaría dispuesta a contarlas y preferiría dar su virginidad al Jeque gordinflón que la tiene como prisionera.

Por otra parte, justo hace unos minutos atravesando una crisis light, como me gustan llamarlas, me encontré en una encrucijada que ya es tan vieja que me aburre. Si no escribo, no voy a ser escritor, claro, puedo decir que soy escritor, que me encuentro haciendo una obra maestra que cambiará los paradigmas literarios conocidos por la humanidad, que hará ver a 100 años de soledad como un libro demasiado complejo, largo y aburrido y Juan Rulfo como un pelele que no supo numerar capítulos. Podría decirlo, tendría un aíre místico y con mi soberbia capacidad de manejo humano podría convencer a todos, incluso a mecenas de que en verdad estoy escribiendo, y que sí, será algo maravilloso que los hará millonarios el día que muera.

Esperando que en la muerte sea reconocido como Marcel Proust, tener mi En Busca del Tiempo Perdido (aunque nunca lo he leído, está muy largo) y algunos intercambios de correo con otros personajes importantes de la historia, entrarán a mi computadora y buscarán y buscarán y buscarán, sin éxito, habré logrado engañar a todos los que creyeron en mi, creyeron en verdad que esto de ser escritor era más que sólo una forma de apegarme al estilo bohemio y desobligado que tanto me agrada por su simpleza. Cayeron redonditos, pobres ilusos, porque sólo encontrarán medio haikú, tres párrafos (que cabe destacar, escritos excelentemente con pretensiones gigantescas) que no llevan a nada, sin ilación, así también se podrá recuperar todo lo que los últimos nueve años he escrito inconsistentemente en la basta internet (prefiero llamarlo en femenino para no sentir que toda mi vida la he compartido con un hombre) y hasta ahí compadres, no hay más, no hay ni En Busca del Tiempo Perdido, ni la rotura de paradigmas, ni nada de eso, simplemente aún soy escritor por nombre pero no por oficio. Triste ¿no?.

Aunque como dije, soy excelso en la manipulación de las personas y mis relaciones humanas no podrían ser mejores, creo que engañar durante los 15 años que me quedan vida a toda persona que conozca e interactúe conmigo suena demasiado complejo y cansado y la verdad es probable que esté muy crudo o quiera ver algo en la tele como para andar pensando en esas cosas.

Entonces, hagamos algo queridos no lectores, ustedes hacen como que me leen y yo hago como que escribo, cabe mencionar que dada los últimos recibimientos de los ejercicios literarios previos no fueron tan bien recibidos, manejaré con toda la astucia y pretensión del mundo, temas tal vez más actuales, filosóficos que nos atañen como seres humanos, con el típico tono de comedia sardónica que tanto me caracteriza.

A resumidas cuentas, esto es una forma de decirles que creo que voy a regresar a escribir, empezando por esto.