Elevadores y heroísmo
Agosto 16, 2007
Heroísmo:
1 Conjunto de cualidades propias del héroe.
2 Acción propia del héroe.
Usualmente asociado con el patriotismo y en Selecciones frecuentemente con accidentes automovilísticos o algo de bomberos, todos tenemos la oportunidad de ser héroes. Si, un momento, ese instante donde te agarras los huevitos por un soplo, salvas la situación, y segundos después estas rodeado de elogios, con bellas féminas de blonda cabellera adornada con guirnaldas de olivos y aires de hada celta que te lanzan flores y te convierten en objeto de sus fantasías sexuales en medio festines donde la cornucopia queda como una fruslería, todo por hacer algo un momento.
La realidad es mucho más ordinaria, y en mi caso ingrata. Hoy, mientras me dirigía hacia una sala de lectura en la biblioteca central, para impregnarme de sabiduría, una muchedumbre de conserjes orquestados por gritos de pánico llamaron mi atención. Fingí indiferencia parando mi biónica oreja derecha para enterarme del chisme… una muchacha se había quedado atorada en el elevador entre dos pisos a causa de un apagón. Antes de dar un paso hacia mi destino, una fuerza me obligo a virar y acudir en auxilio. Con todo el porte posible, digno de Christopher Reeve en superman, me acerqué y antes de abrir la boca un chaparrón me dijo “Échanos la mano…” . Yo, al verlos forcejeando contra las puertas atoradas, me arremangué y en troglodita movimiento me abalancé contra la puerta haciendo gala de todo mi físico, entre gruñidos, empujones y un pedito que se me salió (por el esfuerzo) logré abrir la puerta unos 10 centímetros. Así, imaginaba, conforme se abrían las puerta, a mi hermosa doncella, la cual al salvarla, se entregaría a todos mis comandos, sin importar su oscura índole. Al terminar mi demostración de fuerza baje la mirada para contemplarla… la palabra esperpento me vino a la cabeza…
Quedé inmutado ante el horror, cuando un: “Chale chavo, te hechastes la puerta, nomás queríamos que metieras la llave… es que no le llegamos…” me sacó del trance. Recapacité, recobre el aliento, tome la llave la inserté y las puertas se abrieron, la fea muchacha salió casi disparada, sin mirarnos y sin decir nada, perra ingrata. Héroes, heroísmo, ¡ja! No vuelvo a sudar gratis por nadie.
Escrito por Malva |
2 Comentarios »
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“No ayudes a nadie a menos que te lo pide, y quieras ayudarlo”…
Esperpento yeah!!
Comentario por Bulliwylf — Septiembre 7, 2007 @ 11:53 am
Buena filosofía, muy LaVey…
Comentario por Malva — Septiembre 18, 2007 @ 9:57 pm