Estoy bien guapo

Hoy es el día

Abril 15, 2007

Abro los ojos un sábado cualquiera, como es mi costumbre, espero a que la flojedad pase, aunque debo confesar, es mi momento favorito del día. Pasados ya unos minutos tomo ánimos para tocar el frío mundo y me dirijo al baño.

Hasta ahora todo va bien, nada fuera de lo común, de pronto, un memoria llega a mi cabeza: “Hoy es el día”

Despabilado ya, recuerdo de la noche anterior aparecen ante mis s y tomo consciencia del por qué de las botellas vacías en mi camino y mas aún el por qué de su existencia: “Hoy es el día”

Hoy, la fecha tan lejana, se ha hecho una realidad al fin: “Hoy es el fin de mi existencia”

Reviso mi agenda para borrar toda sospecha de error y ahí está, sábado… , un aire frío recorre mi espinazo, es el aire frío del miedo, como dicen algunos.

¿Por que hacerlo? La respuesta es muy sencilla, no puedo soportar una existencia así un día más. ¿Hay otras opciones? Seguro que sí, pero a estas alturas de mi calvario, no me quedan ánimos para segundas opciones.

Tomo una ducha y visto de la manera más elegante posible (¡Nadie quiere terminar mal vestido!). Después tomo un momento para reflexionar entre un ambiente de miedo me digo a mí mismo que debo disfrutarme lo más que pueda, después de todo, “Hoy es el día”

Abro mi cava secreta y extraigo uno de mis placeres favoritos, un cigarro cubano “TE AMO N0. 4 de San Andrés” y remuevo su fina envoltura y lo paso por mis narices para degustar su olor y le coloco junto a una caja, abro una botella de Merlot Casaluhe cosecha de 19XX chileno. Sí, 19XX buen año para el Merlot chileno.

Sirvo una copa, la dejo tomar un poco de aire y agarro la guillotina de plata junto a ella. La guillotina, uno de mis bienes más preciados, lleva mi nombre grabado en ella y la fecha en la que se me entregó “10 de febrero de 19XX” … la acaricio y veo mi reflejo en ella, veo lo que soy, y lo que ya no seré mas…

Disfruto cómodamente sentado en mi sillón de cuero rojo el vino, a la vez que enciendo mi cigarro con un fósforo de cabeza roja. Al terminar, me doy cuenta de que nada será igual y que estos finos placeres no regresarán, golpeo el escritorio de cedro y aviento la copa a un espejo que se cuartea al impacto. Ahí estoy, miro mi rostro dividido por la ira y parto hacia mi destino.

Al recorrer las polvorientas calles de la capital, se estropea toda mi esfuerzo por la lograr una apariencia elegante, pero ya no importa, sigo mi camino como un muerto entre vivos pensando en mi destino, al mismo tiempo que de manera que podría compararse al movimiento de esos autómatas tan de moda en estos días y sin prestar atención, devuelvo los “Buenos días” a quien me los ofrece.

Por fin, veo el local, toco la puerta y me lleno las manos de polvo. Abre una hermosa mujer y mirándome de arriba abajo me dice que todo está listo. Entro y observo la decoración del lugar, por tercera vez… “La tercera es la vencida, esta vez no escaparé…”

Acompañado por la bella mujer, bajo unas escaleras y entro a calabozo (muy limpio por cierto, para ser un calabozo), cuando siento la presencia de mi verdugo que me pide sentarme, acto seguido lo hago, mientras escucho como prepara todos sus artefactos metálicos, mientras los nervios me invaden por tan horribles sonidos.

Me pregunta que si estoy seguro, ya que las últimas dos veces me acobardé y huí, le respondo: “Hoy es el día”.

El ajusticiador me solicita la cantidad de dinero acordada y la entrego en una bolsa de terciopelo negra con un cordón dorado lleno de monedas, las cuales entrega a su bella edecán y le pide que verifique la cantidad, al terminar le dice que todo está en orden.

Siento una caricia sobre mi cabeza, o por lo menos eso parece, mientras el inerte metal toca mi cuello. Pido rapidez para el acto, un instante después siento un fino corte en mí, y una sensación extraña me invade, un caliente liquido recorre mis mejillas, lagrimas al parecer.

En fracciones de segundos miles de imágenes llegan a mi cabeza, pero la que mas predomina es la de la reacción de mis conocidos al enterarse del suceso. Una parte de mi, húmeda y sin vida todo el helado piso del calabozo. Hoy ha sido el día.

Si, mi vida llego a su fin, después de dos intentos saboteados por mi cobardía, lo logré, hoy sábado me corté el cabello.

Escrito por Malva |


5 Comentarios »

  1. omaaarrr…esta padrisimooo…te deja en suspensoo!! ajaja y lo mas chistoso es que es de la vida real.. cuidate.. un beso.. byebye

    Comentario por regina — Abril 15, 2007 @ 9:39 pm

  2. …Ni que decir, Malva…

    yo vivi eso una vez, mas yo fui mi propio verdugo, pero que mas da, la vida nace, el alcohol se compra y el pelo crece, ademas, deja un buen legado de el rock, como los tatuajes, algo que cuando se es un anciano timorato, puede comprobar las historias que se le cuentan a los niños o como en las tribus dirian: Para comprovar la bravura de el guerrero. Esta bueno el escrito, te mantiene en una admosfera un tanto bizarra de la realidad pero mantendiendo ese contexto que la hace real y bueno, el desenlace la verdad me parecio un giro inesperado y un tanto gracioso, pero esta bueno, Malva rocks

    Comentario por Magnus — Abril 15, 2007 @ 9:55 pm

  3. Tanto drama por un corte pero quedo muy chido. La tercera es la vencida y valio la pena.

    Comentario por 445 — Abril 17, 2007 @ 7:25 pm

  4. jojo Quiero ver el corte de cabello

    Comentario por Pd — Abril 17, 2007 @ 9:04 pm

  5. Pues dejame decirte que mi primera reaccion al ver tu corte de cabello fue un:

    Porqueeeeeeeeeeeeeeee???????

    Pero en fin de cualquier forma se te quiere. (Aunque me digas mala amiga) jeje

    Comentario por Anhel — Abril 19, 2007 @ 10:08 pm

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