cero cero siete más dos mil.
Enero 4, 2007
El año nuevo colgaba del cuello de mi camisa en forma de unos anteojos color rosa, llevaba sólo cuatro horas del año en curso habiendo roto ya mi propósito de ese año ya que en la mano izquierda sostenía un cigarro que consumía lentamente mis pulmones, en la mano derecha sostenía cual soldado en batalla sujeta su fusil un vaso de ron barato el cual desde ocho horas antes se encargaba de matar mis neuronas y ponerme en un estado etílico cómodo, mientras mis labios abrazaban el popote que permitía la ingesta de Jägermeister que se encontraba al centro de la mesa siendo compartido por mis amenos compinches.
Ahí me encontré al año nuevo, después de cuatro horas de haberlo vivido, sin saber aún si sería mejor que aquel viejo que aún no acababa de despedir.
Pese a ser una tradición completamente arbitraria, celebramos el deshecho de nuestro almanaque cuyas hojas se vieron perdidas en los botes de reciclaje y hacemos una tímida inversión en uno nuevo con terminación cero siete. ¿En verdad la suerte de la que he gozado los últimos 365.2425 días puede cambiar porque hace mucho tiempo a un cristiano que lo más probable no tuviese novia decidió que hoy, este día era justo el día en que un nuevo ciclo comenzaba? En verdad no lo sé, pero como somos animales tradicionalistas, nos encanta creer que sí.
A final de cuentas, me encuentro como cada cuarto día alcoholizado, sólo que con mejores ropas y en un lugar con más gente que a su vez está alcoholizada como cada cuarto día sólo que con mejores ropas, abrazando a las mujeres y dándole la mano a los hombres y el típico golpecito respetuoso en las espalda mientras repito cual autómata la típica frase. Feliz año nuevo.
El año muerto, viejo, anterior, decrépito nos dejó como los maridos golpeadores, misóginos y abusivos dejan a sus mujeres abandonadas. Confundidos, apendejados, medio adoloridos, sin saber bien que pensar y con un sospechoso ardor en nuestros genitales. Pasamos por peligros nacionales, fraudes electorales, maestros subversivos y muertes de dictadores, mientras que yo sigo igual tratando de llegar al horizonte, con el corazón roto, con un tío menos, con hambre de conocimiento y soñando despierto más veces de las que es mentalmente sano.
Y ahí sigo yo, cómodamente alcoholizado bajo el yugo de los retumbantes altoparlantes del club nocturno, el año nuevo colgaba del cuello de mi camisa y una vez más digo “Feliz año nuevo”.
Escrito por strikter |
5 Comentarios »
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A mi nunca me harta esa frase. Es interesante ver que la reacción, por distinta que sea cada persona , es exactamente la misma:
10% sorpresa(se incrementa a 100% si la persona estaba tan alcoholizada que no supo del cambio de año.)
20% alegría
40% aburrimiento(no se te ocurrió nada mejor que decir?)
30% necesidad de responder de igual manera.
Y que como saqué el porcentaje? Fácil. Me lo inventé.
Comentario por okeimakei — Enero 4, 2007 @ 10:24 pm
hahahaha no soy culera, esta nice y lo sabes!!
sólo eres bien egocentrico!!…¬¬
ya no me despido en el msn porque no funciona, me retacha los mensajes…anda chafeando bien feo.
Te quiero!
:*
Comentario por dani — Enero 5, 2007 @ 8:40 pm
describes tan bien la peda de año nuevo y sus vanalidades, bien rod… has vuelto
Comentario por ToNyStUtA — Enero 8, 2007 @ 12:32 am
Me conmovió lo de un tío menos…apuesto a que Jorge está orgulloso de tí…donde quiera que él esté
Comentario por Mayi — Enero 24, 2007 @ 2:44 pm
uhh fue interesante haber pasado por aki y rekordar lo bello ke es el alcohol y las mentes retorcidas.. o algo azi jeje weno nso vemos o.o
Comentario por o.o — Abril 18, 2007 @ 2:14 am