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Sufriendo nalgatitis desde principios de siglo.

de mis hijos y el Medio Oriente.

Existen preguntas que algún día sé que mi hijo me preguntará mientras yo me encuentre sentado en el sofá más cómodo de la casa fumando una pipa y leyendo el diario del día, algunas de estas preguntas tendrán respuestas fáciles como “Papá, ¿por qué llueve?” o “¿Existe el cielo para perros?”, pero habrá otras que harán que levante una ceja en son de la meditación, terminaré sin saber la respuesta y diré la típica frase “ese tema no es para niños”, una de estas preguntas es ¿Qué es Medio Oriente?. Esto debido a que definir el medio oriente en una oración corta y concisa que un niño con el intelecto de mi futuro hijo pueda comprender es prácticamente imposible, aunque me acusen de negligente.

Podríamos pensar que el Medio Oriente es una delimitación geográfica establecida, pero no lo es, porque no existen una serie de países que se encuentren en medio del oriente, ya que la misma expresión que le da nombre a esta región está basada en un poder geopolítico europeizado, más no en una delimitación estructurada por alguna frontera, ni física, ni ideológica. Por ende, existe una incapacidad geográfica de definir esta región, sin embargo por el condicionamiento que la geopolítica europeizada y norteramericanizada nos ha dado sabemos que se encuentra más o menos entre Asia, Norte de África y algunas partes de Europa.

Por otra parte podríamos pensar en algún factor unificador de alguna forma ideológica que cohesione toda esa región en un camino de pensamiento unidireccional para así poder agruparlos y asociarlos unos a los otros. La religión podría ser este factor unificador, ya que una creencia teológica siempre logra amasar sociedades completas y unificarlas en pensamiento y acción, pero este no es el caso, debido a que aunque gran parte de los países considerados del medio oriente son islámicos, nos encontramos con el pequeñísimo problema de Israel y su judaísmo sionista, así también podemos tomar en cuenta que la práctica del Islam no sólo se limita a esta zona, sino está esparcida por partes de África, Asia Pacífico, Asia Central y Parte de Europa y hasta Norteamérica, por lo que significaría que si queremos tomar en cuenta como factor unificador a la profesión del Islam nos encontramos con Medio Oriente que conforma casi dos terceras parte del mundo, por último esta religión cuenta con demasiadas vertientes que la hacen muy diversa y conflictiva entre sí. Así también, tenemos una gran cantidad de corrientes distintas dentro de esta gran religión, lo cual ocasiona que en distintos Estados se encuentren diferentes paradigmas políticos, económicos, sociales y culturales, por lo tanto tampoco la religión Islámica puede ser una característica que unifique a esta zona.

Podría seguir exponiendo puntos del por qué cada idea que se nos ocurra no funciona para explicar lo qué en verdad es considerado como Medio Oriente, ni la raza, ni las etnias, ni el idioma, ni la orografía, ni las industrias, ni siquiera algunos factores económicos. Entonces ¿por qué tenemos el nombre de Medio Oriente para describir una región que no tiene prácticamente nada en común para ser agrupable bajo una etiqueta?. Conveniencia. El mundo del lado en que vivimos se ha encargado sistemáticamente de fomentar una visión histórica y futura Hegeliana, por lo cuál ha agrupado a esos países, alejados de nosotros, diferentes y cafecitos bajo una etiqueta que con el tiempo sólo ha cobrado connotaciones negativas por guerras, misoginia y salvajismo.

Existe una corriente académica llamada Orientalismo que se encarga prácticamente de polarizar la idea de la diferencia entre el Oriente y el Occidente, obviamente ensalzando la majestuosidad del Occidente (o sea, nosotros) y denotando lo “extraño, exótico y misterioso, pero también sensual, irracional y potencialmente peligroso” (Turner 1994, 44) de aquéllos cafecitos medio orientales. De esta forma el Occidente puede sencillamente categorizar, señalar y mostrar al mundo a través de los medios informativos hacia dónde no debemos ir, dónde hacen mal las cosas, dónde son misóginos y retrógradas, en vez de mostrar culturas milenarias con grandes avances científicos siendo la zona del mundo dónde más conocimiento de este tipo se produce. Ciudades históricas de extrema importancia, cunas de grandes civilizaciones y lugar de nacimiento de las tres corrientes teológicas más fuertes en el mundo Occidental.

Esto es geopolítica a su máxima expresión, ya que a través de la denominación de un conjunto de países que de otra formar tendrían muy poco en común, logran crear mella en la psique Occidental y establecerlos en el paradigma comunal como una zona diferente, conflictiva y peligrosa, todo esto respondiendo a intereses económicos y políticos de las grandes potencias europeas y norteamericanas.

El Medio Oriente es una zona de mucho interés mundial ya que en ciertas partes nos encontramos con grandes poderíos económicos debido a ciertos recursos naturales como el petróleo y gas, o a países como Israel, que con todo el apoyo de los Estados Unidos e Inglaterra logra tener en jaque al mundo desde su pequeña partecita de tierra ultrajada. Por lo tanto no es de extrañarse que ciertas corrientes académicas en las potencias mundiales actúen o hablen en detrimento del Medio Oriente con toda esta corriente del Orientalismo debido a que está dentro de su interés formar una idea errónea y polarizada de lo que ocurre en esa zona del mundo.

Con temor a perpetuar los traumas heredados de mis padres tendré que responder de igual manera que ellos respondieron en el futuro día que el pequeño fruto del vientre de mi esposa llegue y me pregunte sobre el Medio Oriente… —¿Qué andas viendo chamaco? ¡Eso no es para niños!

Y que ya empezó el mundial.

Que se nos vino el mundial encima (y no es doble sentido) y aunque vaya en contra de la visión que ustedes (tres) lectores puedan tener de su gran servitoalla, estuve en vela (Carlos) toda esta semana esperando que hoy dieran las nueve de la mañana para así ver a la selección mexicana ser mediocre en la cancha, y grité, y sufrí, y menté madres a más no poder a los malditos negritos que me quitan la esperanza de ver a México cerca de ser orgullosos ganadores.

Y hay que admitir que este mundial no pudo haber llegado en mejor momento señores. México se está desmoronando, cayéndose pedazo a pedazo a un mar lleno de crudo, siendo destrozado por nosotros mismos, los ciudadanos incapaces de actuar y de mover un dedo para hacer algo por el país, por un presidente quijotesco tan inútil como pelón y chaparro, que casualmente está justo ahorita en Sudáfrica disfrutando del dulce invierno Johanesburguense con los otros 35 mil mexicanos que lograron nadar todo el Atlántico para llegar ahí dónde están los negritos que se los comen los leones. También tenemos a dos grandes televisoras kafkianas que pareciera que intentan dominar al mundo lanzando su Iniciativa México para engañar cada vez más a la población que tanto consume su mierda televisiva. Cincuenta ejecutados en cinco días en el país, Monterrey sitiado por el narcotráfico, políticos y eclesiásticos pederastas, el Golfo de México siendo destruido por la avaricia petrolera, y policías que repelen pedradas con balazos.

Alguna vez Hernán Casciari escribió sobre la importancia que tuvo en Argentina el campeonato mundial que lograron en 1978, y aunque sé que México está lejos de competir y llegar a esos niveles de magnificiencia futbolística, creo que una actuación no tan mediocre le vendría muy bien al espíritu del país, o mínimo, me vendría bien a mi, porque la verdad no estaría mal que después de meses y años de pura desgracia se asociara a México con algo positivo, aunque sea en algo tan banal, supérfluo y sin importancia como el fútbol.

Ademdum: No tengo nada en particular contra los norteamericanos, en verdad, pero su fascinación con defender lo indefendible y apoyar a Israel me parece deplorable y aún peor me parece que hayan obligado a renunciar a Helen Thomas por un comentario más que adecuado sobre las injusticias que el sionismo comete en esa región.

“Tell them to get the hell out of Palestine.”

Genialidad y rebeldía a los 90 años.

Segundo Ademdum: Podrán notar que la hilaridad fue escasa el día de hoy, así que les paso un chiste adhoc con las fechas mundialistas:

La posición de Salvador Cabañas solía ser medio adelantado, ahora es medio retrasado.

de los golfos de México.

Existen un sin número de factores que me parecen de lo más encantadores de la idiosincrasia, tradicionalidad y cultura de mi querido maltrecho país, México. Los tacos en particular me parecen de lo más agradable de la existencia. Estoy seguro que si existiera un dios, sería un gran y delicioso taco, no tan seguro si es un taco al pastor o de arrachera. Pero dejando atrás mis suculentas fascinaciones limítrofe-culinarias, hoy quiero ensalzar (lo siento, tengo hambre) otro aspecto de la mexicaneidad, un aspecto que podrían decir ustedes, mis queridos (cuatro) lectores, es un poco gratuito, pero no por ello innegable.

El Golfo de México siempre me pareció algo peculiarmente encantador. Tengo que admitir que hasta en mis épocas de mayor inconsciencia y limitada inteligencia siempre supuse las carencias que atacan mi tan querido país natal, pero al voltear a ver el mapamundi que siempre decora las desinspiradas aulas educativas, el Golfo de México me hacía sonreír.

No es porque tenga cierto fetiche a las grandes masas de agua, no s’ñor, el Golfo de Bajacalifornia no me podría interesar menos y el Golfo Pérsico, después de la guerra ha tomado la misma importancia que un algodón usado. Lo encantador del Golfo de México es su nombre. México bautiza al onceavo cuerpo de agua más grande del mundo y lo mágico se encuentra en el hecho de que lo compartimos con EE.UU. y con Cuba y aún así se llama Golfo de México. Para mis cuantiosos lectores extranjeros (menos seis) explicaré un pequeño detalle de la historia de México: Siempre perdemos, y no hubiera sido de extrañarse que por alguna guerra causada por algún tortillero malencarado el Golfo de México se llamara el Golfo de Cuba, o Golfo del Sur de Estados Unidos, pero no, gracias a la virgencita el golfo sigue siendo de México, qué orgullo.

Todo era perfecto hasta que British Petroleum llegó a regarla (literalmente), regando (he aquí la literalidad del asunto) mucho petróleo crudo por ahí de las costas de mi querida Louisiana y según ciertos informes puede ser el mayor desastre ambiental en la historia causado por un derrame petrolero.

Sé que México no tiene ninguna injerencia y culpa de este suceso, pero afrontémoslo, nuestra reputación está por los suelos por la violencia, narcotráfico y protección de pederastas. Canadá ya no nos quiere como antes y eso que Canadá es la mujer borracha de los países, quiere a todos dentro de él, Arizona quiere sacar hasta los que nomás se parecen a nosotros, aunque no sean de los nuestros, ¡nos estamos volviendo los judíos de 1930! no nos conviene en lo más mínimo que nos relacionen con la mayor catástrofe petrolera de la historia.

Propongo que sencillamente le cambiemos el nombre del Golfo de México, sería un movimiento sutil, hecho a altas horas de la noche para que casi nadie se entere y tal vez matar a Lisette Farah para que la gente dentro del país no le preste atención al cambio de nombre y sí a una historia periodística burda y barata, el gobierno es experto en esto. Se aceptarán propuestas, tal vez Golfo Gordon Brown, porque es el único británico feliz de que esto pasara, o Golfo Clipperton, en honor a esa pequeña ultrajación de territorio por parte de los franchutes.

Logrado esto podríamos una vez más concentrarnos en lo que realmente trasciende dentro de México, ¿por qué el chicharito ya no ha metido goles?. Aunque cabe destacar que quedaría un hueco difícil de llenar, no tendríamos el Golfo de México. Me gustaría en verdad que ese magnánimo nombre no se quedara sin usarse y la verdad, hay que admitirlo, hay muchos candidatos que pueden ocuparlo. En lo personal yo nomino al padrecito Marcial Maciel como el nuevo gran Golfo de México.

Ademdum: He modificado la sección de información de este blog para explicar el nuevo estilo y pretenciones de esta, su página favorita.

Segundo Ademdum: Yunes es un presunto pederasta como Marcial Maciel.

de los frijoles y madres.

Todos fuimos niños, hay algunos que esto se les ha olvidado, normalmente afiliados con el PAN, y como niños de limitado comprender universal odiábamos la escuela de nivel primario, era una tortura. Lo más odiable de la escuela era el hecho que era prácticamente imposible evitarla, de lunes a viernes sabías que el martirio empezaba a horas de la mañana que no deberían ser cristianas, es más no deberían ser ni musulmanes, ni satánicas, era inhumano, a sabiendas que después de que ese martirio acabara, venía el de las temibles tareas que a veces ocupaban horas y horas de la tarde tan diminuta en tiempo.

Pero como niños siempre tenemos artimañas y ases bajo la manga para tratar de sortear este sufrimiento. Quién no recuerda los días en que alguno de los compañeritos faltaba a clases y la maestra anunciaba que estaba enfermo, tiene salmonelosis decía, pues qué suertudo chamaco yo quiero una de esas para no venir, era el pensamiento generalizado exceptuando a los desgraciados nerds.

Sin embargo, yo siendo un escuincle con grandes recursos histriónicos lograba de vez en vez sortear las hábiles manos de termómetro de mi Madre y fingir una que otra enfermedad para poder así pasar el día encerrado en mi casa y ver lo que para mi en ese entonces era algo tan misterioso como la existencia de una deidad divina, la televisión matutina.

La culpabilidad era nula, hasta cierta fatídica noche en la cuál aventajándome de un simple cosquilleo en mi garganta quise fingir que tenía la enfermedad más grave jamás existida, más que el SIDA y más que el cáncer juntos. Pero mi Madre, doña Gina tan habilidosa y exitosa que es, estaba al borde de la detección real de mi enfermedad, hueva. Tuve que sacar lo mejor de mi para que me creyera, el asma, aflicción que atacaba usualmente a mi compañero de cuarto y querido hermano mayor, nunca sabré si en verdad tenía futuro para ser actor infantil, pero como se dice en el bajo mundo de las apuestas, compró el bluff, pero el detalle que mi inmadura mente nueveañística no tomó en cuenta fue que era de madrugada y mi tenaz madre, no dejando nunca por muerto a uno de sus hijos corrió hacia alguna de esas novedosas farmacias de veinticuatro horas y me compró el medicamento necesario para tratar mi falsificada enfermedad.

La culpabilidad fue inmediata y tan fuerte que sino mal recuerdo, esta es la primera vez que lo menciono en un foro público, ya que el sólo pensar que mi madre, progenitora de la vida, estaba sufriendo por dentro con temor a que mi bienestar se convirtiera en un malestar respiratorio, nunca me atreví a decírselo, pero espero que después de quince años encuentre dentro de su grandioso corazón perdonar esta vil y ruin acción de mi parte.

Cabe recalcar que mi madre rompe sin piedad alguna el parámetro mexicano de la madre típica inmortalizada de manera excelente por la famosísima Sara García, en la que la abnegación y manejo de culpas de la madre hacia sus engendros es la base de su relación hijística bilateral. Pero lo que sé, que si hoy en día, ya siendo un manganzote que pesa y mide más (un poquito nomás) que ella, nos encontráramos en la misma situación de deficiencias respiratorias ella respondería sin chispar un segundo de la misma forma que respondió en aquél momento de ficción.

Como ella bien me ha enseñado no existe más amor que el de una madre a su hijito (y más si es tan guapito como yo y mi hermanito) y aunque ustedes mis queridos (tres) lectores sabrán, soy un gran detractor de la mayoría de los tradicionalismos, pero quiero aprovechar hoy, 10 de mayo, día de las madres (en México al menos), para agradecerle.

Es difícil no ser cursi o trillado cuando hablo de Mi Madre porque todo lo que ha luchado, sacrificado y hecho por mi y por mi hermano, pone a su fiel pedazodehierroforjado tan débil como una servitoalla. Sin embargo, con toda mi grandilocuencia y con toda la Real Academia de la Lengua a mi lado nunca podría encontrar las palabras mínimamente necesarias para poder describir el agradecimiento que le tengo. Y como aún no tengo un libro qué dedicarte Madre, simplemente te puedo decir que todo lo bueno que he hecho en mi corta vida y todo lo que haré, fue, es y será, totalmente y profundamente gracias a ti, Madre, que me enseñaste que los frijoles y una tortilla a medio quemar es suficiente manjar para el resto de los días, que me enseñaste que la familia es primero pese a todas las cosas, que no sólo me diste la vida sino que trataste que esta fuera cada vez mejor, que me protegiste cuándo lo necesité y que me dejaste libre cuándo quise experimentar mis caídas y que tú, muy a tu modo de mujer total me levantabas. Por cada gota de sudor, por cada lágrima que derramaste, por cada mentada que diste, por cada ida al doctor u hospital fueran falsas o verdaderas y por cada pelea que te echaste encima, por todo esto, soy lo que soy, y por todo eso prometo que no dejaré nunca que pase en vano tu esfuerzo.

Ademdum: De paso felicito a todas las madres de otros escuincles que me han aguantado, ayudado o soportado, Lilí gracias por tratarnos como si fuéramos tus hijos, Tía Oly eres de las personas más especiales y significativas en mi vida, Tía Omaira tu tenacidad hace que me interese más y más en tu género, Abuella tu cocina y tus palabras de aliento hacen que esté gordo y feliz, Tía Laila y Tía Beba hacen que mi vicio por las apuestas sea más y más divertido.

Segundo Ademdum: Una mención particular a todos nuestros políticos, criminales de muchamonta y miembros eclesiásticos, porque ellos no tienen madre.

del asfalto y tu cachete.

Como muchas otras noches, estaba borracho, pedo, alcoholizado, e iba caminando. Acababa de disfrutar unos deliciosos tacos al pastor que mi estado etílico hacía que supieran mejor aún, mi panza llena y mis sentidos y consciencia nublada excelentemente por la ingesta alcohólica que había precedido los ya mencionados manjares. Iba caminando, como muchas veces lo he hecho en este estado, pero ese día me caí, de frente, de boca, sin poder poner las manos. El frío (de esencia no de temperatura) asfalto y mi cachete se encontraron fuertemente.

Sería mentira y exagerar mi virilidad decir que no me dolió porque sí me dolió, el hematoma posterior fue una muestra de ello, sin embargo mi estado de pedés hacía que el dolor fuera menos, que su trascendencia fuera menos.

Como algunos de ustedes; mis queridos (dos o tres) lectores, sabrán, la madrugada del viernes 19 de marzo hubo una más de las tantas balaceras que han habido en el país. Ya había escrito algo acerca de eso hace un tiempo (No Tiene Nombre), en una especie de caricatura o parodia de la sociedad clasemediaaltaalta y su interacción (o falta de) con el entorno del mexicanismo inseguro, de la inconsciencia de lo que nos rodea y de la poca voluntad que existe de nuestra parte para ver lo que acontece, menos aún para hacer algo trascendente que promueva un cambio.

Sin embargo, esta balacera vino como aquél día vino el asfalto a mi cachete, dura, concisa y directa. Más o menos a la 1 a.m. de este viernes, esa balacera se desató justo en frente de una de las entradas de mi universidad (ITESM, saquen sus propias conclusiones revolucionarios insulsos e imberbes) dando muerte a dos estudiantes de posgrado que simplemente estaban en el momento equívoco y a la hora aún más equívoca.

Toda la inseguridad que se ha desatado en México los últimos años ha sido como aquél día que me caí y mi cachete chocó contra el asfalto. Dolía, pero había algo que hacía que ese dolor fuera menor. La distancia tal vez. La suerte de que esos muertos, esas balaceras eran en otras partes, mataban a otras personas, tal vez eran en mundos lejanos como Ciudad Juárez o Reynosa, lugares que en mi mente tendrían que ser ficción de algún periodista imaginativo o alarmista.

Esta balacera destruyó la zona de confort que ya había mencionado (del Drogadicto y Sus Talentos) ya que fue ahí mismo, dónde se suponía que nada pasaba. Fue haberme caído y que mi cachete chocara contra el asfalto en un estado de completa y asquerosa sobriedad.

Culpas se pueden echar muchas sobre muchas cosas. Los sicarios, los militares, el gobierno, la corrupción, el narco, las drogas, EE.UU.,  ustedes, ellos, las mujeres, los gays que destruyen familias, los pobres, los ricos, las empresas, la historia, la Malinche, Hernán Cortéz, el destino manifiesto, a Israel, etcétera de los más etcéteras.

Pero la verdadera culpa es mía, completamente mía y de ustedes mis queridos lectores, sé que suena trillado y viejo pero es que lo es, es viejo y trillado porque Octavio Paz nos lo dijo en El Laberinto de la Soledad, describiendo exactamente lo que nos hace mierda como zoociedad mexicana y nuestros puntos débiles, sin embargo, casi 50 años han pasado desde que dicho magnánimo librejo salió y seguimos inmersos en la misma materia fecal (sin referencia forzosa a nuestro chaparro pelón presi).

Lo he dicho desde antes que se diera esta balacera, tal vez en borracheras, tal vez platicando con gente interesante, ahora, ya que el dolor, tristeza e impotencia es más grande que nunca lo digo por escrito y en un plano de discusión abierta. Es nuestra culpa, porque nosotros los estudiantes de instituciones como el dichoso Tec, somos el único factor de cambio que tiene esto que le llamamos querido México (sobre todo en los mundiales).

Cambiar a México es otra más de mis proyecciones, fantasías o ideas ochoañísticas, sin embargo creo que sí hay formas. Nada inmediato, no, y menos con la tremenda ayuda que tenemos de parte de nuestros gobernantes nulopensantes, pero hay formas.

Estoy harto de la hipocresía. Harto es poco. Me cae como pata en los huevos cada vez que alguien menciona este supuesto nacionalismo mexicano ya que no existe, en todo caso es un nacionalismo confrontacional, cuándo alguien dice algo de México saltamos como chinampinas a chingarnos a quién nos insultó, pero por mientras mantenemos este status quo incómodo y lo defendemos como si fuera en verdad bueno. El Tec de Monterrey (alma mater y toda la cosa) es de las instituciones más grandes del país que más promueve este status quo, creamos emperdedores, creamos licenciados, creamos ingenieros, creamos empleados, muchas cosas crea el Tec, pero no crea humanos y no crea universitarios.

Temo aceptar que el Tec nunca ha creado universitarios, todo se puede ver desde la premisa obvia y conocida por todos (espero) en la que se creó esta institución, el Tec nunca ha sido una universidad per se, y ahí es dónde, creo yo humildemente, radica en gran parte el problema nacional (nota: me refiero al Tec simplemente porque es la universidad a la que asisto, se tendrá que tomar en cuenta este problema como algo generalizado de las instituciones de educación nacional).

Como dije, la clasemediaaltaalta es el factor de cambio, no porque quiera hacer una revolución burguesa, o porque me gusten mucho las hamburguesas, simplemente es porque tomando en cuenta que casi 60 millones de Mexicanos tienen que trabajar un día para comer al otro, no se puede exigir que ellos dejen de comer para ponerse a pensar en qué solución ideológica o totalmente universal podría tener México. Ejemplo de esto se ve a lo largo de la historia, la filosofía griega clásica nació gracias a que ciertos griegos tenían tiempo de ocio, no tenían que preocuparse por el quéhacerquécomer y podían, pues, pensar.

Ese es el punto de las universidades señores, pensar, pero el hambre (de dinero, no de comida) nos ha llevado a un punto dónde pensar fuera del pragmatismo económico es una pérdida de dinero, tiempo y esfuerzo. Filosofar es para mariguanos y criticar es para rojillos que no quieren trabajar (yo entro más en la segunda que en la primera). Nos estamos acercando cada vez más a una sociedad sin intelectuales.

Aún me falta mucho que pensar, criticar y aprender como para poder ofrecer una solución, pero de lo que sí estoy seguro es que las universidades, ya sean públicas o privadas tienen que hacer algo al respecto de la sociedad mexicana (recuerden que el pragmatismo no está peleado con la ideología) porque supuestamente es ahí dónde se hace un semillero de ideas y se forma el futuro mexicano.

Sé que el problema del narco tiene ya muchos años, no empezó con Fox (pero sí empeoró) y no va a terminar si regresa el PRI (ellos lo empezaron, gracias), ni hubiera terminado si el Peje fuera presidente (era el Peje no Chuck Norris) y no va a acabar si gana Ebrard o el PRD. Esto trasciende la esfera de lo político y va más a la esfera de lo social, que es lo que supuestamente las universidades atacan.

Cuando en las universidades existan en verdad formas de fomentar el nacionalismo, la ética laboral, la inclusión en la vida política y democrática (y por esto no me refiero a ser político) del país y exista una consciencia social de verdad, es cuándo tal vez, podamos ver una mejora en la sociedad. Porque como dije vía twitter (adivínenlo) los últimos culpables de la muerte de estos dos estudiantes fueron los sicarios y los militares, ya que ambos sólo siguen órdenes, ya que ambos sólo están buscando una forma de poner comida en su mesa.

Hoy fui al Tec por primera vez desde lo sucedido y fue mucho más difícil de lo que esperaba y fue más mi enojo al ver que las cosas se mantenían como si nada, fuera de un moño negro en la entrada y de una que otra actividad estudiantil de luto no existía nada. Y eso es lo que me conmueve, me entristece, que ni así, los 16 mil o 18 mil estudiantes de mi escuela, ni cayendo de frente, al asfalto con su cachete, duro, directo, reaccionen y exijan algo. Por algo hay que empezar… continuaré…

del drogadicto y sus talentos

A veces se me olvida que vivo en México, no porque se me olvide la pobreza, el machismo, la violencia, los presidentes, los incómodos, los cómodos, los ricos, los pobres, los más pobres, los paupérrimos, los tacos, las tortas, la injusticia, la impunidad, la tradición, en fin, todo lo que se traduce en México, no, no se me olvida ya que siempre lo traigo presente, incómodamente, pero presente.

Pero se me olvida que vivo aquí porque estoy en una zona de comfort bastante amplia, zona la cual sólo se reduce a un sector mínimo de la conurbación que hoy en día es Monterrey, de mi casa a la escuela, de la escuela a mi casa, de mi casa a embriagarme, y todo se vuelve un círculo gustoso de placeres hedónicos y superfluos que me encanta. Sin embargo existe un pequeño tramo de recorrido cotidiano que me recuerda dónde vivo.

Río Nazas es una calle que une una parte con la otra, un recorrido que no toma más de cinco a 20 minutos dependiendo el tráfico, que ni está tan mal (podría estar peor) ni está tan bien (podría estar mejor), pero la esencia de esa calle es México. Taquerías que venden carne de partes de vaca que no conozco, verdulerías ajenas a WAL*MART y sus clones, gente cruzando la calle con tráfico pesado a pesar de tener un puente peatonal justo arriba, iglesias, inseguridad, cantinas y vulcanizadoras, todo el escenario perfecto para que me sienta en una novela de Miguel Ángel Asturias con toda la incomodidad.

Alguna vez hace unos años vi a un señor con ciertas parálisis corporales y espero, ciertos retrasos mentales, tratar de bajarse de la acera para poder cruzar la calle, caerse de boca al asfalto, vi como sucedió todo, en cámara lenta. Me dejó un mal sabor de boca y siempre que paso por esa calle lo recuerdo como alguna película tenebrosa.

Sin embargo últimamente me he encontrado con algo que ha reanimado mi interés por esa calle, como una vía mágica e interesante. Un drogadicto que hace malabares.

Rodrigo; dirán ustedes mis no lectores fieles, cómo asumes que es un drogadicto, pues, les respondo mis atentos amigos que es obvio, su brazo tiene más agujeros que la propia calle o que aquél amigo cacarizo de la prepa que todos tuvimos, si le sumas la temblorina que lo acompaña a todas horas y sus ojos perdidos en un limbo de piedra, heroína y demás drogas, se puede asumir con cierta seguridad que estamos hablando de un drogadicto. Pero como dije, no cualquier drogadicto, es un drogadicto que hace malabares.

La magia recae en muchos aspectos, primero que nada, siendo drogadicto, tiene toda la posibilidad y excusa (dentro de mi visión progresista de la vida) a ser un asaltante, ladrón o prostituto para mantener su vicio, pero éste no, él, después de que toda su vida ha sido consumida en el vicio, él sigue ahí, en el semáforo, haciendo malabares con naranjas.

Por otra parte me pone a pensar en su vida, ya que no son los típicos malabares que los típicos malabaristas callejeros hacen con dos o tres limones o cuatro naranjas o pelotas de tenis, lo que sea a su alcance, no señores, este compadre maneja lo que viene siendo las cinco naranjas al aíre, haciendo trucos de fantasía que ni en el más recóndito de mis sueños circenses lograría hacer gracias a mi precaria habilidad psicomotriz. Sin embargo él lo hace con el handicap tremendo de sus adicciones, necesidades y hambres (en plural porque es mucha hambre).

A lo largo del tiempo que lo he observado he logrado con mis habilidades deductivas crear su historia, se las relato:

Josué (así lo llamo yo) viene de una familia circense de abolengo, junto con los hermanos Atayde, los Ringling Brothers y Jean Baptiste Cirque Du Soleil. Siendo él el hijo primogénito, se esperaba que fuera el siguiente portavoz de la tradición circense regiomontana, tenía todo a sus píes y en bandeja de plata, elefantes que domar, leones que quitarle los dientes, payasos que lo hicieran reír y contorsionistas que le hicieran el favor de desvirgarlo a una edad y de una forma en la que pudiera presumirle a todos sus amiguitos de la secundaria. Pero como dijo el tío de Spiderman, con todos los dones vienen muchas responsabilidades (es lo bueno de ser inútil) y mi querido Josué no fue capaz de afrontar con esas responsabilidades. Los niños viéndolo, esperando que él hiciera lo suyo para que ellos en su egocentrismo infantil pudieran cumplir sus fantasías precarias de lo que un show de entretenimiento debiera ser le llegaron, y dada su fama internacional tenía acceso a las drogas que lo destruyeron.

Y así Josué con todo su talento acabó demacrado, sin mujeres sensuales y sin fama, simplemente siendo un drogadicto que hace malabares en una esquina de Río Nazas, pidiendo simplemente unos cuantos pesos para conseguir su siguiente dosis.

Aunque, como dije, nunca se me logra olvidar todos los pesares de la mexicaneidad a veces me encuentro perdido en un limbo de comodidad e inseguridades intelectoliterarias, pero a veces me topo con un drogadicto en una esquina de Río Nazas que hace muy bien los malabares y me recuerda que todo esto vale la pena, y que vale la pena luchar por todo esto y por más. Ese es el verdadero talento del drogadicto.

de Sherezada y sus mierdas.

La errante forma en la que me manejo como escritor puede tener mil y una explicaciones, tan aburridas y monótonas que ni Sherezada estaría dispuesta a contarlas y preferiría dar su virginidad al Jeque gordinflón que la tiene como prisionera.

Por otra parte, justo hace unos minutos atravesando una crisis light, como me gustan llamarlas, me encontré en una encrucijada que ya es tan vieja que me aburre. Si no escribo, no voy a ser escritor, claro, puedo decir que soy escritor, que me encuentro haciendo una obra maestra que cambiará los paradigmas literarios conocidos por la humanidad, que hará ver a 100 años de soledad como un libro demasiado complejo, largo y aburrido y Juan Rulfo como un pelele que no supo numerar capítulos. Podría decirlo, tendría un aíre místico y con mi soberbia capacidad de manejo humano podría convencer a todos, incluso a mecenas de que en verdad estoy escribiendo, y que sí, será algo maravilloso que los hará millonarios el día que muera.

Esperando que en la muerte sea reconocido como Marcel Proust, tener mi En Busca del Tiempo Perdido (aunque nunca lo he leído, está muy largo) y algunos intercambios de correo con otros personajes importantes de la historia, entrarán a mi computadora y buscarán y buscarán y buscarán, sin éxito, habré logrado engañar a todos los que creyeron en mi, creyeron en verdad que esto de ser escritor era más que sólo una forma de apegarme al estilo bohemio y desobligado que tanto me agrada por su simpleza. Cayeron redonditos, pobres ilusos, porque sólo encontrarán medio haikú, tres párrafos (que cabe destacar, escritos excelentemente con pretensiones gigantescas) que no llevan a nada, sin ilación, así también se podrá recuperar todo lo que los últimos nueve años he escrito inconsistentemente en la basta internet (prefiero llamarlo en femenino para no sentir que toda mi vida la he compartido con un hombre) y hasta ahí compadres, no hay más, no hay ni En Busca del Tiempo Perdido, ni la rotura de paradigmas, ni nada de eso, simplemente aún soy escritor por nombre pero no por oficio. Triste ¿no?.

Aunque como dije, soy excelso en la manipulación de las personas y mis relaciones humanas no podrían ser mejores, creo que engañar durante los 15 años que me quedan vida a toda persona que conozca e interactúe conmigo suena demasiado complejo y cansado y la verdad es probable que esté muy crudo o quiera ver algo en la tele como para andar pensando en esas cosas.

Entonces, hagamos algo queridos no lectores, ustedes hacen como que me leen y yo hago como que escribo, cabe mencionar que dada los últimos recibimientos de los ejercicios literarios previos no fueron tan bien recibidos, manejaré con toda la astucia y pretensión del mundo, temas tal vez más actuales, filosóficos que nos atañen como seres humanos, con el típico tono de comedia sardónica que tanto me caracteriza.

A resumidas cuentas, esto es una forma de decirles que creo que voy a regresar a escribir, empezando por esto.

Linchamiento Consensual.

—Buenas noches señor.

—Buenas noches, buenas noches a todos, ¿para qué le soy bueno?

Una turba iracunda se había juntado frente al terruño del Señor Uno, con picos, palos, trinches y antorchas.

—No pos fíjese que venimos a importunarlo un poquito… porque no nos dio dinero esta vez.

Eran alrededor de 37 personas, la mayoría hombres, con sombrero algunos, otros no, pero todos sudando y con caras dudosas.

—Es que son épocas difíciles ¿sabe?, normalmente les doy un poco cuándo puedo lograr hacer que me sobre, pero pues es difícil. Los compradores de la capital ya no me pidieron tanto.

Las caras eran de comprensión.

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Manifiesto.

Tal vez es pretencioso de mi parte hablar de cambiar el mundo, éste ha sido una mierda en todo su transcurso y quién soy yo para decirles qué hacer para tratar de mejorarlo. Vivimos en una época dónde lo efímero se ha vuelto lo cotidiano. Gracias, pero no gracias. Como dije, siempre hemos estados envueltos de mierda gracias a nosotros. Muy hobbsiano el asunto. Yo me destruyo a mi mismo, mientras todos nos destruimos a nosotros mismos. Siempre han habido grandes artistas para recordárnoslo, como el despertador que tanto odias cada mañana que te recuerda sí, es otro día más. A veces me frustro. Existencialista o no, han habido mejores y peores, más mejores que peores, que se han encargado de decírnoslo, sin embargo, con Hobbes y todo, seguimos en la mierda, sólo que ahora es efímera.

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Yaneli habla de los domingos.

Yaneli tiene ocho años, es un niña bonita que le gusta usar un moño en la cabeza porque dice que así parece un regalo para todas las personas que ve. Yaneli tiene ocho años, ya se le cayeron dos dientes y los guardó de bajo de su almohada para que el ratón Pérez le dejara un poco de dinero, pero ella se pregunta como es que un ratón tiene dinero. Yaneli tiene ocho años, su segundo nombre es Vianey pero no le gusta que le digan Yaneli Vianey porque así le dice su mamá cuándo está enojada y le dan ganas de llorar. Yaneli tiene ocho años, ya ahorró 100 pesos para comprarse la nueva barbie pero ahora que los tiene le parece que es un gasto tonto si ya tiene muchas barbies igualitas. Yaneli tiene ocho años y sus papás dicen que es muy inteligente pero ella siente que nomás lo dicen porque es su hija.

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