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Sufriendo nalgatitis desde principios de siglo.

Comprar para mejorar, parte III.

(Esta es la tercera parte de tres de Comprar para mejorar, la segunda parte está aquí)

Una de las mentes más grandes que ha tenido el país en este siglo fue Octavio Paz, y en su libro “El Laberinto de la Soledad”, nos muestra la verdadera cara del mexicano, un hombre solitario, molesto con el mundo y que vive con una pena esperando algo mejor, y la televisión se ha encargado de darnos esa esperanza centrada en el consumo de bienes materiales.

Más que un dilema, esto se trata de una completa falta de ética, tenemos a las grandes empresas discográficas y de películas quejándose por el alto índice de piratería que existe, sin embargo, siguen bombardeando a la población con la idea de lo necesario que tiene que ser para nosotros consumir ciertos productos, cómo entonces no entender el fenómeno de la piratería en México, gente sin dinero que se siente obligada a obtener tal película o tal disco, busca la forma más sencilla de hacerlo.

La solución no es simple; no con sustituir una u otra variable todo será miel sobre hojuelas, porque gracias a la persistencia de empresarios, políticos y élite socioeconómica nos encontramos con un consumismo permeado ya prácticamente en la generalidad de la población.

Y cada uno tiene un rol importante en este juego maquiavélico llamado consumismo:

Las Televisoras por poner en práctica la televisión bajo el esquema norteamericano, la cual se ha mostrado en diversos estudios que sólo produce conformidad e ignorancia. A los políticos que por su “moche” prefieren hacerse de la vista gorda y abordar políticas que ni en cien años podrán ser benévolas para un país como México, que por ahora no requiere de muchas lavadoras, ni televisiones, ni teléfonos; necesita sobrevivir.

Los empresarios, con su insaciable voracidad por crear más y más dinero de un país cada vez más y más pobre se han olvidado de que todo llega a un punto de quiebre, si las cosas siguen así, se podrán olvidar de un México que consume y vivirán el México de la insurrección, ya que por el abuso sistemático de las necesidades que se han creado en el mexicano, esto no puede tener otro final más que una explosión social directamente en sus caras.

Pero más importante aún es la élite económica del país, en la que me incluyo, porque en México ser de clase media o alta ya es ser élite económica. Nosotros, que tenemos acceso a la educación de calidad, a una formación consciente de lo que la moralidad y ética debería ser, nosotros que tenemos el poder de hacer cambiar las cosas, las seguimos perpetuando por el beneficio personal, por el status que el dinero nos da, y por la falsa creencia que así es el orden de las cosas y que no hay por qué ni cómo cambiarlas.

En el libro “El Retorno de lo Político”, Chantal Mouffe nos aclara algo que pareciese obvio pero que hemos pasado por alto, con la caída del muro de Berlín, la Perestroika Soviética y la consecuente disolución de la Unión Soviética, se pensó que el capitalismo neoliberal había triunfado, y sí, en efecto triunfó, pero se nos olvida pensar que no ganó por haber solucionado los problemas que afectan a la humanidad, sino por las deficiencias del socialismo estalinista. Pero las crisis de estos años han demostrado que no sólo no hemos triunfado, sino que aún estamos muy lejos de hacerlo.

Es imperante recalcar que el consumo no se va a acabar, prácticamente la economía global se basa en ello, el intercambio de dinero por productos y servicios, la competencia y todo lo demás que esto involucra es realmente práctico y necesario. Pero el problema aquí no cae en el consumo, sino en el consumo desmedido de una población que apenas tiene para comer, y el problema ético es que el gobierno, las empresas y las élites sociales promueven esta medida, en vez de promover acciones que en verdad beneficien a una población como la mexicana:  educación de calidad accesible para todos, salud pública eficiente y la descentralización del poder y de la economía.

No propongo, ni quiero dar a entender, que le apuesto al socialismo, que le apuesto a un control total del Estado sobre la economía nacional, ni propongo una estatización de empresas privadas para ayudar a los pobres. La propuesta va más por el camino de una toma de consciencia de lo que nos ocurre como mexicanos; de las opciones que tenemos y de no aceptar que las cosas son como son por alguna especie de mandato divino; de darnos cuenta que hay países que han salido de pobrezas peores que en la que nos encontramos hoy en día y que han logrado esto alejándose de todos los “ismos” (socialismo, liberalismo, comunismo, capitalismo, derechismo o izquierdismo) que tanto nos han frito el cerebro. Se trata de otorgar y hacer cumplir los roles a quiénes lo requieren: El gobierno como regulador, poniendo las reglas del juego a favor de la población (e imperativamente hacer que se cumplan). De los empresarios, que su premisa básica es hacer dinero pero no por ello se debe de abusar de la ignorancia y trabajo de la población. Y por último, de nosotros que tenemos que eligir y obligar (las elecciones simplemente son el primer paso hacia una democracia) al gobierno, a los empresarios y a la población de actuar como se debe. Hasta ese entonces será cuándo el dichoso consumismo se convierta en un simple consumo adecuado y ventajoso para toda la sociedad mexicana.

Adendum: Ya por fin terminé de publicar sobre este tema. A los muchos fanáticos del viejo Yo, le recuerdo que ya las próximas publicaciones tendrán tonos más ligeros, cómicos o amenos. Y a los nuevos fanáticos les insisto, no soy tan serio, ni tan extenso en los temas que suelo manejar.

Segundo Adendum: Con todo y que Natalie Portman esté embarazada de otro hombre, me llevé buen regalito después de su victoria en los Óscares.

Tercer Adendum: Mi Tiburón ganó este fin de semana contra la Trinca Fresera con todo y mi ExCuauh, pero me pueden seguir en twitter: @strikter.

Comprar para mejorar, parte II.

(Esta es la segunda parte de tres de Comprar para mejorar, la primera parte está aquí)

En México, la mayoría de las tarjetas de crédito tiene una tasa de interés que oscila entre el 30 y 40%, según la CONDUSEF. La deuda bancaria que tantos mexicanos han acumulado gracias a las tarjetas de crédito ha llegado a su cima en un momento terrible. Debido a la crisis mundial y la precaria situación de seguridad pública nacional, el desempleo se ha convertido en algo normal y recurrente, por lo mismo, los bancos se han visto obligados a seguir subiendo las tasas de interés de sus clientes, creando un círculo vicioso de deuda y más trabajo para el que puede, y buró de crédito para el que no pudo trabajar más, convirtiéndose en un negocio poco apetecible para el mexicano promedio. Por otra parte nos encontramos los ya mencionados bancos de préstamos de las tiendas departamentales, que por un producto promedio pueden llegar a cobrar un interés de casi el 100%, obligando a que el cliente pague mucho más dinero por un producto que supuestamente, con todo el sacrificio del mundo, se le ofreció barato.

Dada la situación del mexicano y dado el abuso de las grandes compañías, ¿quién en su sano juicio seguiría comprando y consumiendo de estas compañías?, es más, ¿por qué el mexicano sigue empecinado en comprar y comprar y comprar hasta que las deudas lo devoren?. Al parecer prácticamente todo mexicano se encarga de perpetuar este ciclo, para el goce de algunos y sufrimientos de muchos, pero ¿quién se ha encargado de sistemáticamente lavar el cerebro de 110 millones de personas para convencerlas de hacer esto?.

Les presento al ahora difunto Emilio Azcarraga Milmo, apodado “El Tigre”, fundador de Telesistemas Mexicanos, hoy día conocido como Televisión Vía Satélite o Televisa. Un hombre ya apropiado por la cultura mexicana, fuente de frases geniales como:

“Yo hago televisión para jodidos, México es un país de jodidos y nunca cambiará”.

“Si nada tienes, te ofrezco un patrimonio a tu medida, el cúmulo de imágenes entrañables, impresiones y referencias que serán tuyas con sólo aceptar estas imágenes, admirar a estos artistas, reírte de estos chistes, emocionarte con estas canciones, asentir ante esta información política, familiarizarte con estos comerciales. Si nada tienes, el fin de tu vacío es el entretenimiento”.

Queremos agradecerles a las gentes que nos ven, decirles que sigan confiando en la compañía que tenemos, porque es una compañía verdadera, sólida y lo único que persigue es el entretenimiento de las clases medias, medias bajas y populares”.

La televisión señoras y señores, es parte de la familia mexicana ya que 9 de cada 10 casas cuenta con una; tomando esta cifra podemos asumir que alrededor de 90 millones de personas tienen alcance a la televisión nacional hoy en día. Cabe mencionar que las únicas dos televisoras nacionales en México son del ya mencionado Ricardo Salinas Pliego y el hijo del Tigre, Emilio Azcárraga Jean, que juntos forman una fortuna de 11,600 millones de dólares. La televisión forma un papel fundamental en la perpetuación del consumismo en México, ya que siendo el medio de comunicación y entretenimiento más popular y de fácil acceso se vuelve escaparate y vicio de muchas personas.

Dejando atrás los banales comerciales del Palacio de Hierro, Elektra, Coppel, Famsa, entre otros, la importancia de la televisión en este círculo vicioso está en los contenidos que en ella se manejan. Este aparato es la vía en la que se promueve un estilo de vida, un deber ser idílico como persona: sino tienes, no eres, y si sí tienes, eres, es una premisa sencilla para un país tan complejo, pero esta se ha logrado permear en la psique social del mexicano de una forma que podría dejar perplejo a cualquier extranjero. La distinción social en México se da gracias a los bienes materiales, se puede ver en cualquier telenovela en dónde el final feliz del pobre es ser rico.

La televisión ha construido intencionalmente una mentalidad de necesidad de compra y consumo, no es casualidad que Ricardo Salinas Pliego participe en dos de las actividades que más promueven el consumismo en México, tiene el negocio redondo. Existen también otros tantos defectos de la televisión, como la promoción del racismo, la hipermoralidad, entre otras, pero su otra función importante para el tema es el de válvula de escape. Televisa y Tv Azteca se encargan; a la vez de crear una falsa identidad de consumo, de apaciguar al pueblo, en parte con sus programas que dan esperanzas falsas (algunos  basados en la religión como La Rosa de Guadalupe), esperanzas que dicen que siguiendo este estilo de vida el vidente logrará tener todo lo que se necesita en la vida, dinero, autos, casas, mujeres, todo, excepto la verdadera felicidad. Así también se encarga de esconder las truculentas mañas en las que las grandes empresas y los gobiernos se ven inmiscuidos.

Un ejemplo de estas grandes farsas es el Teletón (fabricado por Televisa), promovido como el último gran movimiento de altruismo en México, las pobres empresas, que de por sí apenas y pueden, donan millones y millones de pesos para ayudar a los niños que tanto lo necesitan, escondiendo detrás de todo su argumento falso la realidad del negocio que arman estas empresas: Las empresas hacen más dinero donando pifias de su producción total. Así también eximen al gobierno de responsabilidades ya que si papá gobierno no nos da, el tío empresario da para que vean que no son los malos de la película, cuándo sí lo son, particularmente son Doble Cara de Batman.

(Continuará…)

Adendum: El presidente Calderón comentó que hay varias ciudades en México en las que se vive como en Europa. Teniendo fe en nuestro magnánimo espurio, quiero suponer una de dos cosas. Que en verdad se refería a la Europa de 1945 o que en verdad pretendió decir Uruapan,  Michoacán.

Segundo Adendum: La fe de erratas de la columna anterior incluyen una “a” en vez de “ha” y las letras “m” de la palabra “adendum”. Pero no se puede pedir mucho de mi educación ya que fue pagada sólo con 6000 pesos al mes (incluyendo coche y toda la cosa). ¿Verdad Ernesto Cordero?.

Tercer Adendum: Aunque aquí pueda sonar muy serio y mi Real Madrid haya empatado, en verdad suelo ser una persona bastante jocosa, para demostrarlo me pueden seguir en twitter (@strikter).

Comprar para mejorar, parte I.

La ética es un tema filosófico que por sí sólo trae controversias, es difícil decir qué es correcto y qué no, sin embargo, en México nos encontramos con una élite de hombres de negocios que a veces puede dejar al filósofo más conservador en un vacío de respuestas con respecto a cómo se debe de tratar la economía nacional y mundial.

No soy un abnegado socialista que se quedó estancado en las ideas marxistas del siglo XIX que cree que el libre mercado es el peor de los males, sin embargo veo que la idea del consumo desmedido ha causado en el país un grave problema social, económico y cultural y pretendo mostrar las faltas de ética y moral en la que grandes empresas incurren para engañar y absorber al público, haciendo así que las personas se deshumanicen y se vuelvan simples targets demográficos.

En el occidente nos es difícil imaginarnos un mundo sin un consumo desmesurado de productos diversos, sin una oferta tremenda de ropa (en McAllen), servicios varios y chucherías de 20 pesos. En Cuba no es tan fácil imaginarlo, pero al parecer muchos lo desean, y en los países detrás de la antigua cortina de hierro lo recuerdan. Hoy en día tenemos clavado en nuestra consciencia social que el progreso se encuentra básicamente en la capacidad de la gente de poder consumir cada vez más, y con ello, tener más oferta de prácticamente todo.

Sin embargo, nos encontramos en un país en el que; según cifras dichas por el Presidente Calderón en su discurso (que parecía más llanto) del informe de gobierno del 2009,  20 millones de personas están en pobreza alimenticia, también llamada pobreza extrema, la cuál consiste básicamente en que la gente no tiene suficiente dinero para comer, para vivir o más bien para sobrevivir. Otros 40 millones se encuentran justo arriba de ese rubro de carencias.

Existe un dilema ético que al parecer se nos olvida abordar de manera sustanciosa y de frente en México, y se suele tratar por tangentes poco culposas para los verdaderos culpables. Se habla de la inmoralidad de la piratería, se habla del robo, del fraude, de la corrupción de los tránsitos, políticos y casi cualquier persona, se habla de la pobreza, se habla de la nueva izquierda populista latinoamericana y se habla de más de las masas ignorantes. Y está muy bien que se hable de todo eso ya que son problemas de verdad en nuestra sociedad actual, sin embargo, no se habla del rampante consumismo que atenta contra la salud mental, física y moral de prácticamente todo ciudadano de cualquier estrato social. Por eso, con el permiso de los otros temas importantes, me iré en línea recta, a atacar el problema del consumismo.

Hay diversos factores que se tienen que tomar en cuenta para poder tratar de señalar culpables, existe un telaraña de causas y razones del por qué del consumismo en México y también existe una severa falta de capacidad de acción en contra de él.

El primero y más grave de todos se encuentra en la misma forma de producción del país. Tengo que admitir que aunque durante mi formación profesional no cursé muchas materias que corresponden a las áreas de negocios, mercadotecnia o producción, las pocas que sí tuvieron que ver con estos temas me parecieron frívolas y hasta penosas las formas en las que se trata al público, como robots de consumo en vez de personas.

El sistema de producción adoptado en México es sencillo, se consume, porque sino la economía se viene abajo, si no hay consumo, no hay flujo de dinero, sino hay flujo de dinero, las grandes empresas se nos van, y si se nos van los grandes conglomerados, se nos va la economía y si se nos va la economía ya no tendremos hombres ricos y poderosos. México es un mercado grande, 110 millones de personas vivimos en el irónico país con forma de cornucopia. Sin embargo, muchas de esas personas no tienen dinero para satisfacer sus necesidades básicas, mucho menos para satisfacer las necesidades de las empresas que quieren que les compremos. Y el primer problema ético que encontramos aquí es por parte del gobierno, que prefiere que las empresas se queden, antes de crear una solución para  la situación precaria del país.

Teniendo en cuenta que el país se encuentra en dicha situación, sin embargo, siendo un mercado meta tan grande, se ideó una estrategia infalible en la cuál todos quedamos contentos, según. Les damos dinero a los pobres, ellos nos compran y les cobramos intereses, negocio redondo, fácil y expedito, tenemos el claro ejemplo de Wal-Mart y sus derivados, que ofrece préstamos justo a lado de las cajas, para que les pidas dinero, te presten, les compres y luego te cobren intereses. A tal grado ha llegado esta desfachatez que hay personas que ya se refieren a su sueldo como “raya”, que viene de las tiendas que había de los grandes feudos en las épocas porfiristas. Otro claro ejemplo se ve con Banco Azteca, que usualmente se encuentra dentro de Elektra, en los cuáles puedes ir a pedir dinero, comprar en abonos chiquitos para pagar poquito y luego te cobren intereses estratosféricos. Así puedo mencionar a Coppel, Aurrerá, entre otros tantos comercios. ¡Qué buena solución!, todos cumplen su fantasía de tener una televisión de pantalla plana, ayudamos a la economía y Ricardo Salinas Pliego y Jerónimo Arango hacen más dinero. Entre estos dos hombres suman una fortuna de 14 100 millones de dólares, cuándo muchos no pueden ni comer.

(Continuará…)

Ademdum: Esta es la primera publicación de la que espero sea una columna bisemanal llamada  “Para Geor”, saldrá todos los lunes y jueves en los que no esté crudo y/o tomando.

Segundo Ademdum: No a todos les va a encantar, pero como Egipto es un gran ejemplo de cómo la población sí puede cambiar a un gobierno represor. Libia es un ejemplo de cómo hay gobiernos que pretenden reprimir con violencia. Hoy en México estamos más del lado de Libia que del de Egipto. No dejemos, por favor que lleguemos a tal extremo.

Tercer Ademdum: Mis Tiburones empataron de local y pueden seguirme en twitter: @strikter

Autobiografía: ¿Cómo evitar el nihilismo sin morir en el intento?

Hacer una autobiografía ha resultado algo más laborioso de lo que pensaba ya que pensar en mi como persona y no como personaje es algo nuevo para mis intereses literarios, además que la cronología de mi vida puede resultar un poco aburrida (nací, crecí y estoy casi seguro que algún día me moriré). Así que mejor, con toda la astucia que tantos años de dedicarme a esto de la palabra escrita me ha dado, borré todos mis avances y comencé esta diatriba cuasi-improvisada sobre algo que ha definido los últimos años de mi vida. ¿Cómo evito el nihilismo sin morir en el intento?.

Primero que nada tengo que aceptar mi completo y burdo ateísmo. Desde aquellas fatídicas clases de catecismo comprendí que eso no era lo mío, que no podía creer en un dios que me obligase a esforzarme en fin de semana, si él descansó el séptimo día ¿por qué yo no?. Sin embargo me lo quedé callado por bastante tiempo por miedo a represalias paternas y a que mi abuelo, el gran político priista (otra institución en la que no creo) me había prometido un gran regalo de primera comunión (fue ropa, mal y de malas). Aunado a que años atrás, a una edad en la que un niño no debería, descubrí el escondite de los regalos de Santa Clos, en mi baño, sin envolver, de ahí en adelante, la navidad sólo consistió en recibir dinero en efectivo para ir a comprar yo mismo mis regalos. Desde ahí puedo trazar el nihilismo tratando de hacer mella en mi psique social, eso de creer por creer dejó de ir conmigo.

Durante mi tormentosa adolescencia, donde adolecí y causé dolor, llegué a la cúspide de mi negación a todo. Era un chamaco punk. De esos que si me viera ahorita, me daría un puñetazo en la cara, sólo por malcriado. Mi ateísmo se volvió completamente confrontacional, mi militancia apolítica un estandarte del cuál estaba orgulloso y mi ignorancia la defendía a capa y espada. Todo eso porque era virgen y ninguna mujer me hacía caso.

Tengo que admitirlo, cuándo una bondadosa mujer llena de lástima hacia mi, me abrió las puertas de su corazón (y otra cosa) todo cambió. Empecé a tener en qué creer. Creía en la mujer, en las mujeres y no se requiere ser un físico matemático para darse cuenta que dando lástima no se consigue mucho en este rubro, así que decidí sacrificar esa postura infantiloide hacia la vida y abrazar otra.

Como era de esperarse, teniendo la estabilidad emocional de un hijo de papás divorciados, no fui lo suficientemente fuerte para afrontar un mundo de posibles rechazos y desamores, por consecuencia dejé de creer en la mujer y seguí creyendo en nada. Nihilismo 2, Rodrigo 0.

Alguna vez Hunter S. Thompson le comentó a un amiguito suyo (según un documental que vi) que sino tuviera la posibilidad del suicidio, se sentiría atrapado en este mundo. Por otra parte hay otro dicho de noséquién que dice que la significancia del hombre es que se sabe insignificante y aún así sigue vivo, o algo así. Yo concibo mi existir como un punto de encuentro entre estos dos positivos y alegres refranes.

Cuándo entré a la magnánima universidad en la que estudio, logré acertarle un gran gancho al hígado al nihilismo que tanto imperaba en mi cuerpecito sensual. Al educarme un poco sobre las ciencias sociales, situaciones económicas y políticas del país, etcétera, me volví militante de izquierda, tenía fe en El Peje, y creía en una ideología política, era feliz, estaba seguro que ya, por fin Rodrigo creía en algo.

El problema reapareció cuándo la educación siguió fluyendo hacía mi esponjoso cerebro, cuándo la realidad nacional alcanzó fuertemente mis ojos y cuándo el espurio presidente robó la elección y cuándo el Peje perdió el piso y se volvió más loco que una cabra. Aunque sigo siendo partidario de la izquierda moderada o centro izquierda ya mi militancia y fanatismo murió cuándo desperté más (aunque he de admitir que estoy enamorado de Fernández Noroña).

Una vez más me encontré sin poder creer en nadie, ya las mujeres no eran problema, caían como gotas en la lluvia, y mi conocimiento y cultura era lo suficientemente plena y llenadora como para darme cuenta que no sirvo para nada y regresar a las creencias religiosas primarias sería como darse por vencido y la música punk ya me aburría.

Woody Allen no pudo haber descrito mejor a la vida que con el chiste que abre su obra maestra Annie Hall: Dos señores viejitas están en un Resort montañés  y una de ellas dice “la comida de este lugar está horrible.” Y la otra responde “Sí, lo sé; y las porciones tan pequeñas.”

Hace unos años no era de extrañarse verme tirado en el sofá viendo televisión basura, comiendo golosinas y rascándome la panza, mientras por mi mente circulaban preguntas sin posible respuesta y contemplaba el suicidio como única posible respuesta total a mi situación. ¿Cuál es mi razón de existir sino creo en nada?. Como para mi creer por creer no era posible, tampoco era existir por mera obligación.

Hasta que uno de esos días en los que mi panza desbordaba y la comida medio masticada me rodeaba encontré a dos personas en la televisión que me dieron esperanza.

El Chicharito Hernández me conquistó desde el primer partido de las Chivas del torneo pasado. Soy futbolero, pero no soy fanático de las Chivas (Tiburón, gracias), sin embargo verlo jugar y luego en la selección y luego en el mundial y luego en el Manchester llena mi corazón de alegría. Es algo que no puedo describir con exactitud porqué el Chicharito me ha logrado sacar de una depresión, tal vez sea envidia de la buena, llevando la carrera que yo siempre hubiese querido tener o tal vez siento que el podrá darme una alegría que por lo pronto parece inconcebible como por ejemplo, un buen mundial o simplemente porque esta guapetón y su sonrisa mata.

La otra persona que hace que sienta que vale la pena vivir aún es Lady Gaga, ¿qué? Pensarán algunos, ¿cómo que Lady Gaga, una cantante poperísima es capaz de alegrarte cuándo tu eres una persona con conocimiento musical profundísimo?. La respuesta no es fácil pero tampoco tan difícil, pero dejémoslo en que toda la exhuberancia y falsa excentricidad (o cómica) de Lady Gaga es una cachetada en la cara a la sociedad que la consume. Lady Gaga es producto del Bubble gum pop de principios de siglo y ha logrado llevarlo  a un extremo tan grotesco como gracioso y sin embargo la gente lo acepta mientras ella se está riendo en su cara y siempre cuándo alguien se ríe en la cara de muchos sin que estos se den cuenta me da un noséqué que me alegra y me llena el corazón de amor.

Sé que puede que Lady Gaga muera pronto y que el Chicharito se le rompa un tendón o un ligamento, y eso me llevará de nuevo a una falta de creencia, de fe y de esperanza de vida, pero estaré bien, no se preocupen, con esta última inspiración aprendí que no es necesario tener un dios, un líder o siquiera pertenecer a un movimiento, con encontrar la belleza en cosas pequeñas, como los goles del Chicharito o los disfraces de Lady Gaga me conformo para seguir aquí evitando el nihilismo sin tener que recurrir al suicidio.



de mis hijos y el Medio Oriente.

Existen preguntas que algún día sé que mi hijo me preguntará mientras yo me encuentre sentado en el sofá más cómodo de la casa fumando una pipa y leyendo el diario del día, algunas de estas preguntas tendrán respuestas fáciles como “Papá, ¿por qué llueve?” o “¿Existe el cielo para perros?”, pero habrá otras que harán que levante una ceja en son de la meditación, terminaré sin saber la respuesta y diré la típica frase “ese tema no es para niños”, una de estas preguntas es ¿Qué es Medio Oriente?. Esto debido a que definir el medio oriente en una oración corta y concisa que un niño con el intelecto de mi futuro hijo pueda comprender es prácticamente imposible, aunque me acusen de negligente.

Podríamos pensar que el Medio Oriente es una delimitación geográfica establecida, pero no lo es, porque no existen una serie de países que se encuentren en medio del oriente, ya que la misma expresión que le da nombre a esta región está basada en un poder geopolítico europeizado, más no en una delimitación estructurada por alguna frontera, ni física, ni ideológica. Por ende, existe una incapacidad geográfica de definir esta región, sin embargo por el condicionamiento que la geopolítica europeizada y norteramericanizada nos ha dado sabemos que se encuentra más o menos entre Asia, Norte de África y algunas partes de Europa.

Por otra parte podríamos pensar en algún factor unificador de alguna forma ideológica que cohesione toda esa región en un camino de pensamiento unidireccional para así poder agruparlos y asociarlos unos a los otros. La religión podría ser este factor unificador, ya que una creencia teológica siempre logra amasar sociedades completas y unificarlas en pensamiento y acción, pero este no es el caso, debido a que aunque gran parte de los países considerados del medio oriente son islámicos, nos encontramos con el pequeñísimo problema de Israel y su judaísmo sionista, así también podemos tomar en cuenta que la práctica del Islam no sólo se limita a esta zona, sino está esparcida por partes de África, Asia Pacífico, Asia Central y Parte de Europa y hasta Norteamérica, por lo que significaría que si queremos tomar en cuenta como factor unificador a la profesión del Islam nos encontramos con Medio Oriente que conforma casi dos terceras parte del mundo, por último esta religión cuenta con demasiadas vertientes que la hacen muy diversa y conflictiva entre sí. Así también, tenemos una gran cantidad de corrientes distintas dentro de esta gran religión, lo cual ocasiona que en distintos Estados se encuentren diferentes paradigmas políticos, económicos, sociales y culturales, por lo tanto tampoco la religión Islámica puede ser una característica que unifique a esta zona.

Podría seguir exponiendo puntos del por qué cada idea que se nos ocurra no funciona para explicar lo qué en verdad es considerado como Medio Oriente, ni la raza, ni las etnias, ni el idioma, ni la orografía, ni las industrias, ni siquiera algunos factores económicos. Entonces ¿por qué tenemos el nombre de Medio Oriente para describir una región que no tiene prácticamente nada en común para ser agrupable bajo una etiqueta?. Conveniencia. El mundo del lado en que vivimos se ha encargado sistemáticamente de fomentar una visión histórica y futura Hegeliana, por lo cuál ha agrupado a esos países, alejados de nosotros, diferentes y cafecitos bajo una etiqueta que con el tiempo sólo ha cobrado connotaciones negativas por guerras, misoginia y salvajismo.

Existe una corriente académica llamada Orientalismo que se encarga prácticamente de polarizar la idea de la diferencia entre el Oriente y el Occidente, obviamente ensalzando la majestuosidad del Occidente (o sea, nosotros) y denotando lo “extraño, exótico y misterioso, pero también sensual, irracional y potencialmente peligroso” (Turner 1994, 44) de aquéllos cafecitos medio orientales. De esta forma el Occidente puede sencillamente categorizar, señalar y mostrar al mundo a través de los medios informativos hacia dónde no debemos ir, dónde hacen mal las cosas, dónde son misóginos y retrógradas, en vez de mostrar culturas milenarias con grandes avances científicos siendo la zona del mundo dónde más conocimiento de este tipo se produce. Ciudades históricas de extrema importancia, cunas de grandes civilizaciones y lugar de nacimiento de las tres corrientes teológicas más fuertes en el mundo Occidental.

Esto es geopolítica a su máxima expresión, ya que a través de la denominación de un conjunto de países que de otra formar tendrían muy poco en común, logran crear mella en la psique Occidental y establecerlos en el paradigma comunal como una zona diferente, conflictiva y peligrosa, todo esto respondiendo a intereses económicos y políticos de las grandes potencias europeas y norteamericanas.

El Medio Oriente es una zona de mucho interés mundial ya que en ciertas partes nos encontramos con grandes poderíos económicos debido a ciertos recursos naturales como el petróleo y gas, o a países como Israel, que con todo el apoyo de los Estados Unidos e Inglaterra logra tener en jaque al mundo desde su pequeña partecita de tierra ultrajada. Por lo tanto no es de extrañarse que ciertas corrientes académicas en las potencias mundiales actúen o hablen en detrimento del Medio Oriente con toda esta corriente del Orientalismo debido a que está dentro de su interés formar una idea errónea y polarizada de lo que ocurre en esa zona del mundo.

Con temor a perpetuar los traumas heredados de mis padres tendré que responder de igual manera que ellos respondieron en el futuro día que el pequeño fruto del vientre de mi esposa llegue y me pregunte sobre el Medio Oriente… —¿Qué andas viendo chamaco? ¡Eso no es para niños!

Y que ya empezó el mundial.

Que se nos vino el mundial encima (y no es doble sentido) y aunque vaya en contra de la visión que ustedes (tres) lectores puedan tener de su gran servitoalla, estuve en vela (Carlos) toda esta semana esperando que hoy dieran las nueve de la mañana para así ver a la selección mexicana ser mediocre en la cancha, y grité, y sufrí, y menté madres a más no poder a los malditos negritos que me quitan la esperanza de ver a México cerca de ser orgullosos ganadores.

Y hay que admitir que este mundial no pudo haber llegado en mejor momento señores. México se está desmoronando, cayéndose pedazo a pedazo a un mar lleno de crudo, siendo destrozado por nosotros mismos, los ciudadanos incapaces de actuar y de mover un dedo para hacer algo por el país, por un presidente quijotesco tan inútil como pelón y chaparro, que casualmente está justo ahorita en Sudáfrica disfrutando del dulce invierno Johanesburguense con los otros 35 mil mexicanos que lograron nadar todo el Atlántico para llegar ahí dónde están los negritos que se los comen los leones. También tenemos a dos grandes televisoras kafkianas que pareciera que intentan dominar al mundo lanzando su Iniciativa México para engañar cada vez más a la población que tanto consume su mierda televisiva. Cincuenta ejecutados en cinco días en el país, Monterrey sitiado por el narcotráfico, políticos y eclesiásticos pederastas, el Golfo de México siendo destruido por la avaricia petrolera, y policías que repelen pedradas con balazos.

Alguna vez Hernán Casciari escribió sobre la importancia que tuvo en Argentina el campeonato mundial que lograron en 1978, y aunque sé que México está lejos de competir y llegar a esos niveles de magnificiencia futbolística, creo que una actuación no tan mediocre le vendría muy bien al espíritu del país, o mínimo, me vendría bien a mi, porque la verdad no estaría mal que después de meses y años de pura desgracia se asociara a México con algo positivo, aunque sea en algo tan banal, supérfluo y sin importancia como el fútbol.

Ademdum: No tengo nada en particular contra los norteamericanos, en verdad, pero su fascinación con defender lo indefendible y apoyar a Israel me parece deplorable y aún peor me parece que hayan obligado a renunciar a Helen Thomas por un comentario más que adecuado sobre las injusticias que el sionismo comete en esa región.

“Tell them to get the hell out of Palestine.”

Genialidad y rebeldía a los 90 años.

Segundo Ademdum: Podrán notar que la hilaridad fue escasa el día de hoy, así que les paso un chiste adhoc con las fechas mundialistas:

La posición de Salvador Cabañas solía ser medio adelantado, ahora es medio retrasado.

de los golfos de México.

Existen un sin número de factores que me parecen de lo más encantadores de la idiosincrasia, tradicionalidad y cultura de mi querido maltrecho país, México. Los tacos en particular me parecen de lo más agradable de la existencia. Estoy seguro que si existiera un dios, sería un gran y delicioso taco, no tan seguro si es un taco al pastor o de arrachera. Pero dejando atrás mis suculentas fascinaciones limítrofe-culinarias, hoy quiero ensalzar (lo siento, tengo hambre) otro aspecto de la mexicaneidad, un aspecto que podrían decir ustedes, mis queridos (cuatro) lectores, es un poco gratuito, pero no por ello innegable.

El Golfo de México siempre me pareció algo peculiarmente encantador. Tengo que admitir que hasta en mis épocas de mayor inconsciencia y limitada inteligencia siempre supuse las carencias que atacan mi tan querido país natal, pero al voltear a ver el mapamundi que siempre decora las desinspiradas aulas educativas, el Golfo de México me hacía sonreír.

No es porque tenga cierto fetiche a las grandes masas de agua, no s’ñor, el Golfo de Bajacalifornia no me podría interesar menos y el Golfo Pérsico, después de la guerra ha tomado la misma importancia que un algodón usado. Lo encantador del Golfo de México es su nombre. México bautiza al onceavo cuerpo de agua más grande del mundo y lo mágico se encuentra en el hecho de que lo compartimos con EE.UU. y con Cuba y aún así se llama Golfo de México. Para mis cuantiosos lectores extranjeros (menos seis) explicaré un pequeño detalle de la historia de México: Siempre perdemos, y no hubiera sido de extrañarse que por alguna guerra causada por algún tortillero malencarado el Golfo de México se llamara el Golfo de Cuba, o Golfo del Sur de Estados Unidos, pero no, gracias a la virgencita el golfo sigue siendo de México, qué orgullo.

Todo era perfecto hasta que British Petroleum llegó a regarla (literalmente), regando (he aquí la literalidad del asunto) mucho petróleo crudo por ahí de las costas de mi querida Louisiana y según ciertos informes puede ser el mayor desastre ambiental en la historia causado por un derrame petrolero.

Sé que México no tiene ninguna injerencia y culpa de este suceso, pero afrontémoslo, nuestra reputación está por los suelos por la violencia, narcotráfico y protección de pederastas. Canadá ya no nos quiere como antes y eso que Canadá es la mujer borracha de los países, quiere a todos dentro de él, Arizona quiere sacar hasta los que nomás se parecen a nosotros, aunque no sean de los nuestros, ¡nos estamos volviendo los judíos de 1930! no nos conviene en lo más mínimo que nos relacionen con la mayor catástrofe petrolera de la historia.

Propongo que sencillamente le cambiemos el nombre del Golfo de México, sería un movimiento sutil, hecho a altas horas de la noche para que casi nadie se entere y tal vez matar a Lisette Farah para que la gente dentro del país no le preste atención al cambio de nombre y sí a una historia periodística burda y barata, el gobierno es experto en esto. Se aceptarán propuestas, tal vez Golfo Gordon Brown, porque es el único británico feliz de que esto pasara, o Golfo Clipperton, en honor a esa pequeña ultrajación de territorio por parte de los franchutes.

Logrado esto podríamos una vez más concentrarnos en lo que realmente trasciende dentro de México, ¿por qué el chicharito ya no ha metido goles?. Aunque cabe destacar que quedaría un hueco difícil de llenar, no tendríamos el Golfo de México. Me gustaría en verdad que ese magnánimo nombre no se quedara sin usarse y la verdad, hay que admitirlo, hay muchos candidatos que pueden ocuparlo. En lo personal yo nomino al padrecito Marcial Maciel como el nuevo gran Golfo de México.

Ademdum: He modificado la sección de información de este blog para explicar el nuevo estilo y pretenciones de esta, su página favorita.

Segundo Ademdum: Yunes es un presunto pederasta como Marcial Maciel.

de los frijoles y madres.

Todos fuimos niños, hay algunos que esto se les ha olvidado, normalmente afiliados con el PAN, y como niños de limitado comprender universal odiábamos la escuela de nivel primario, era una tortura. Lo más odiable de la escuela era el hecho que era prácticamente imposible evitarla, de lunes a viernes sabías que el martirio empezaba a horas de la mañana que no deberían ser cristianas, es más no deberían ser ni musulmanes, ni satánicas, era inhumano, a sabiendas que después de que ese martirio acabara, venía el de las temibles tareas que a veces ocupaban horas y horas de la tarde tan diminuta en tiempo.

Pero como niños siempre tenemos artimañas y ases bajo la manga para tratar de sortear este sufrimiento. Quién no recuerda los días en que alguno de los compañeritos faltaba a clases y la maestra anunciaba que estaba enfermo, tiene salmonelosis decía, pues qué suertudo chamaco yo quiero una de esas para no venir, era el pensamiento generalizado exceptuando a los desgraciados nerds.

Sin embargo, yo siendo un escuincle con grandes recursos histriónicos lograba de vez en vez sortear las hábiles manos de termómetro de mi Madre y fingir una que otra enfermedad para poder así pasar el día encerrado en mi casa y ver lo que para mi en ese entonces era algo tan misterioso como la existencia de una deidad divina, la televisión matutina.

La culpabilidad era nula, hasta cierta fatídica noche en la cuál aventajándome de un simple cosquilleo en mi garganta quise fingir que tenía la enfermedad más grave jamás existida, más que el SIDA y más que el cáncer juntos. Pero mi Madre, doña Gina tan habilidosa y exitosa que es, estaba al borde de la detección real de mi enfermedad, hueva. Tuve que sacar lo mejor de mi para que me creyera, el asma, aflicción que atacaba usualmente a mi compañero de cuarto y querido hermano mayor, nunca sabré si en verdad tenía futuro para ser actor infantil, pero como se dice en el bajo mundo de las apuestas, compró el bluff, pero el detalle que mi inmadura mente nueveañística no tomó en cuenta fue que era de madrugada y mi tenaz madre, no dejando nunca por muerto a uno de sus hijos corrió hacia alguna de esas novedosas farmacias de veinticuatro horas y me compró el medicamento necesario para tratar mi falsificada enfermedad.

La culpabilidad fue inmediata y tan fuerte que sino mal recuerdo, esta es la primera vez que lo menciono en un foro público, ya que el sólo pensar que mi madre, progenitora de la vida, estaba sufriendo por dentro con temor a que mi bienestar se convirtiera en un malestar respiratorio, nunca me atreví a decírselo, pero espero que después de quince años encuentre dentro de su grandioso corazón perdonar esta vil y ruin acción de mi parte.

Cabe recalcar que mi madre rompe sin piedad alguna el parámetro mexicano de la madre típica inmortalizada de manera excelente por la famosísima Sara García, en la que la abnegación y manejo de culpas de la madre hacia sus engendros es la base de su relación hijística bilateral. Pero lo que sé, que si hoy en día, ya siendo un manganzote que pesa y mide más (un poquito nomás) que ella, nos encontráramos en la misma situación de deficiencias respiratorias ella respondería sin chispar un segundo de la misma forma que respondió en aquél momento de ficción.

Como ella bien me ha enseñado no existe más amor que el de una madre a su hijito (y más si es tan guapito como yo y mi hermanito) y aunque ustedes mis queridos (tres) lectores sabrán, soy un gran detractor de la mayoría de los tradicionalismos, pero quiero aprovechar hoy, 10 de mayo, día de las madres (en México al menos), para agradecerle.

Es difícil no ser cursi o trillado cuando hablo de Mi Madre porque todo lo que ha luchado, sacrificado y hecho por mi y por mi hermano, pone a su fiel pedazodehierroforjado tan débil como una servitoalla. Sin embargo, con toda mi grandilocuencia y con toda la Real Academia de la Lengua a mi lado nunca podría encontrar las palabras mínimamente necesarias para poder describir el agradecimiento que le tengo. Y como aún no tengo un libro qué dedicarte Madre, simplemente te puedo decir que todo lo bueno que he hecho en mi corta vida y todo lo que haré, fue, es y será, totalmente y profundamente gracias a ti, Madre, que me enseñaste que los frijoles y una tortilla a medio quemar es suficiente manjar para el resto de los días, que me enseñaste que la familia es primero pese a todas las cosas, que no sólo me diste la vida sino que trataste que esta fuera cada vez mejor, que me protegiste cuándo lo necesité y que me dejaste libre cuándo quise experimentar mis caídas y que tú, muy a tu modo de mujer total me levantabas. Por cada gota de sudor, por cada lágrima que derramaste, por cada mentada que diste, por cada ida al doctor u hospital fueran falsas o verdaderas y por cada pelea que te echaste encima, por todo esto, soy lo que soy, y por todo eso prometo que no dejaré nunca que pase en vano tu esfuerzo.

Ademdum: De paso felicito a todas las madres de otros escuincles que me han aguantado, ayudado o soportado, Lilí gracias por tratarnos como si fuéramos tus hijos, Tía Oly eres de las personas más especiales y significativas en mi vida, Tía Omaira tu tenacidad hace que me interese más y más en tu género, Abuella tu cocina y tus palabras de aliento hacen que esté gordo y feliz, Tía Laila y Tía Beba hacen que mi vicio por las apuestas sea más y más divertido.

Segundo Ademdum: Una mención particular a todos nuestros políticos, criminales de muchamonta y miembros eclesiásticos, porque ellos no tienen madre.

del asfalto y tu cachete.

Como muchas otras noches, estaba borracho, pedo, alcoholizado, e iba caminando. Acababa de disfrutar unos deliciosos tacos al pastor que mi estado etílico hacía que supieran mejor aún, mi panza llena y mis sentidos y consciencia nublada excelentemente por la ingesta alcohólica que había precedido los ya mencionados manjares. Iba caminando, como muchas veces lo he hecho en este estado, pero ese día me caí, de frente, de boca, sin poder poner las manos. El frío (de esencia no de temperatura) asfalto y mi cachete se encontraron fuertemente.

Sería mentira y exagerar mi virilidad decir que no me dolió porque sí me dolió, el hematoma posterior fue una muestra de ello, sin embargo mi estado de pedés hacía que el dolor fuera menos, que su trascendencia fuera menos.

Como algunos de ustedes; mis queridos (dos o tres) lectores, sabrán, la madrugada del viernes 19 de marzo hubo una más de las tantas balaceras que han habido en el país. Ya había escrito algo acerca de eso hace un tiempo (No Tiene Nombre), en una especie de caricatura o parodia de la sociedad clasemediaaltaalta y su interacción (o falta de) con el entorno del mexicanismo inseguro, de la inconsciencia de lo que nos rodea y de la poca voluntad que existe de nuestra parte para ver lo que acontece, menos aún para hacer algo trascendente que promueva un cambio.

Sin embargo, esta balacera vino como aquél día vino el asfalto a mi cachete, dura, concisa y directa. Más o menos a la 1 a.m. de este viernes, esa balacera se desató justo en frente de una de las entradas de mi universidad (ITESM, saquen sus propias conclusiones revolucionarios insulsos e imberbes) dando muerte a dos estudiantes de posgrado que simplemente estaban en el momento equívoco y a la hora aún más equívoca.

Toda la inseguridad que se ha desatado en México los últimos años ha sido como aquél día que me caí y mi cachete chocó contra el asfalto. Dolía, pero había algo que hacía que ese dolor fuera menor. La distancia tal vez. La suerte de que esos muertos, esas balaceras eran en otras partes, mataban a otras personas, tal vez eran en mundos lejanos como Ciudad Juárez o Reynosa, lugares que en mi mente tendrían que ser ficción de algún periodista imaginativo o alarmista.

Esta balacera destruyó la zona de confort que ya había mencionado (del Drogadicto y Sus Talentos) ya que fue ahí mismo, dónde se suponía que nada pasaba. Fue haberme caído y que mi cachete chocara contra el asfalto en un estado de completa y asquerosa sobriedad.

Culpas se pueden echar muchas sobre muchas cosas. Los sicarios, los militares, el gobierno, la corrupción, el narco, las drogas, EE.UU.,  ustedes, ellos, las mujeres, los gays que destruyen familias, los pobres, los ricos, las empresas, la historia, la Malinche, Hernán Cortéz, el destino manifiesto, a Israel, etcétera de los más etcéteras.

Pero la verdadera culpa es mía, completamente mía y de ustedes mis queridos lectores, sé que suena trillado y viejo pero es que lo es, es viejo y trillado porque Octavio Paz nos lo dijo en El Laberinto de la Soledad, describiendo exactamente lo que nos hace mierda como zoociedad mexicana y nuestros puntos débiles, sin embargo, casi 50 años han pasado desde que dicho magnánimo librejo salió y seguimos inmersos en la misma materia fecal (sin referencia forzosa a nuestro chaparro pelón presi).

Lo he dicho desde antes que se diera esta balacera, tal vez en borracheras, tal vez platicando con gente interesante, ahora, ya que el dolor, tristeza e impotencia es más grande que nunca lo digo por escrito y en un plano de discusión abierta. Es nuestra culpa, porque nosotros los estudiantes de instituciones como el dichoso Tec, somos el único factor de cambio que tiene esto que le llamamos querido México (sobre todo en los mundiales).

Cambiar a México es otra más de mis proyecciones, fantasías o ideas ochoañísticas, sin embargo creo que sí hay formas. Nada inmediato, no, y menos con la tremenda ayuda que tenemos de parte de nuestros gobernantes nulopensantes, pero hay formas.

Estoy harto de la hipocresía. Harto es poco. Me cae como pata en los huevos cada vez que alguien menciona este supuesto nacionalismo mexicano ya que no existe, en todo caso es un nacionalismo confrontacional, cuándo alguien dice algo de México saltamos como chinampinas a chingarnos a quién nos insultó, pero por mientras mantenemos este status quo incómodo y lo defendemos como si fuera en verdad bueno. El Tec de Monterrey (alma mater y toda la cosa) es de las instituciones más grandes del país que más promueve este status quo, creamos emperdedores, creamos licenciados, creamos ingenieros, creamos empleados, muchas cosas crea el Tec, pero no crea humanos y no crea universitarios.

Temo aceptar que el Tec nunca ha creado universitarios, todo se puede ver desde la premisa obvia y conocida por todos (espero) en la que se creó esta institución, el Tec nunca ha sido una universidad per se, y ahí es dónde, creo yo humildemente, radica en gran parte el problema nacional (nota: me refiero al Tec simplemente porque es la universidad a la que asisto, se tendrá que tomar en cuenta este problema como algo generalizado de las instituciones de educación nacional).

Como dije, la clasemediaaltaalta es el factor de cambio, no porque quiera hacer una revolución burguesa, o porque me gusten mucho las hamburguesas, simplemente es porque tomando en cuenta que casi 60 millones de Mexicanos tienen que trabajar un día para comer al otro, no se puede exigir que ellos dejen de comer para ponerse a pensar en qué solución ideológica o totalmente universal podría tener México. Ejemplo de esto se ve a lo largo de la historia, la filosofía griega clásica nació gracias a que ciertos griegos tenían tiempo de ocio, no tenían que preocuparse por el quéhacerquécomer y podían, pues, pensar.

Ese es el punto de las universidades señores, pensar, pero el hambre (de dinero, no de comida) nos ha llevado a un punto dónde pensar fuera del pragmatismo económico es una pérdida de dinero, tiempo y esfuerzo. Filosofar es para mariguanos y criticar es para rojillos que no quieren trabajar (yo entro más en la segunda que en la primera). Nos estamos acercando cada vez más a una sociedad sin intelectuales.

Aún me falta mucho que pensar, criticar y aprender como para poder ofrecer una solución, pero de lo que sí estoy seguro es que las universidades, ya sean públicas o privadas tienen que hacer algo al respecto de la sociedad mexicana (recuerden que el pragmatismo no está peleado con la ideología) porque supuestamente es ahí dónde se hace un semillero de ideas y se forma el futuro mexicano.

Sé que el problema del narco tiene ya muchos años, no empezó con Fox (pero sí empeoró) y no va a terminar si regresa el PRI (ellos lo empezaron, gracias), ni hubiera terminado si el Peje fuera presidente (era el Peje no Chuck Norris) y no va a acabar si gana Ebrard o el PRD. Esto trasciende la esfera de lo político y va más a la esfera de lo social, que es lo que supuestamente las universidades atacan.

Cuando en las universidades existan en verdad formas de fomentar el nacionalismo, la ética laboral, la inclusión en la vida política y democrática (y por esto no me refiero a ser político) del país y exista una consciencia social de verdad, es cuándo tal vez, podamos ver una mejora en la sociedad. Porque como dije vía twitter (adivínenlo) los últimos culpables de la muerte de estos dos estudiantes fueron los sicarios y los militares, ya que ambos sólo siguen órdenes, ya que ambos sólo están buscando una forma de poner comida en su mesa.

Hoy fui al Tec por primera vez desde lo sucedido y fue mucho más difícil de lo que esperaba y fue más mi enojo al ver que las cosas se mantenían como si nada, fuera de un moño negro en la entrada y de una que otra actividad estudiantil de luto no existía nada. Y eso es lo que me conmueve, me entristece, que ni así, los 16 mil o 18 mil estudiantes de mi escuela, ni cayendo de frente, al asfalto con su cachete, duro, directo, reaccionen y exijan algo. Por algo hay que empezar… continuaré…

del drogadicto y sus talentos

A veces se me olvida que vivo en México, no porque se me olvide la pobreza, el machismo, la violencia, los presidentes, los incómodos, los cómodos, los ricos, los pobres, los más pobres, los paupérrimos, los tacos, las tortas, la injusticia, la impunidad, la tradición, en fin, todo lo que se traduce en México, no, no se me olvida ya que siempre lo traigo presente, incómodamente, pero presente.

Pero se me olvida que vivo aquí porque estoy en una zona de comfort bastante amplia, zona la cual sólo se reduce a un sector mínimo de la conurbación que hoy en día es Monterrey, de mi casa a la escuela, de la escuela a mi casa, de mi casa a embriagarme, y todo se vuelve un círculo gustoso de placeres hedónicos y superfluos que me encanta. Sin embargo existe un pequeño tramo de recorrido cotidiano que me recuerda dónde vivo.

Río Nazas es una calle que une una parte con la otra, un recorrido que no toma más de cinco a 20 minutos dependiendo el tráfico, que ni está tan mal (podría estar peor) ni está tan bien (podría estar mejor), pero la esencia de esa calle es México. Taquerías que venden carne de partes de vaca que no conozco, verdulerías ajenas a WAL*MART y sus clones, gente cruzando la calle con tráfico pesado a pesar de tener un puente peatonal justo arriba, iglesias, inseguridad, cantinas y vulcanizadoras, todo el escenario perfecto para que me sienta en una novela de Miguel Ángel Asturias con toda la incomodidad.

Alguna vez hace unos años vi a un señor con ciertas parálisis corporales y espero, ciertos retrasos mentales, tratar de bajarse de la acera para poder cruzar la calle, caerse de boca al asfalto, vi como sucedió todo, en cámara lenta. Me dejó un mal sabor de boca y siempre que paso por esa calle lo recuerdo como alguna película tenebrosa.

Sin embargo últimamente me he encontrado con algo que ha reanimado mi interés por esa calle, como una vía mágica e interesante. Un drogadicto que hace malabares.

Rodrigo; dirán ustedes mis no lectores fieles, cómo asumes que es un drogadicto, pues, les respondo mis atentos amigos que es obvio, su brazo tiene más agujeros que la propia calle o que aquél amigo cacarizo de la prepa que todos tuvimos, si le sumas la temblorina que lo acompaña a todas horas y sus ojos perdidos en un limbo de piedra, heroína y demás drogas, se puede asumir con cierta seguridad que estamos hablando de un drogadicto. Pero como dije, no cualquier drogadicto, es un drogadicto que hace malabares.

La magia recae en muchos aspectos, primero que nada, siendo drogadicto, tiene toda la posibilidad y excusa (dentro de mi visión progresista de la vida) a ser un asaltante, ladrón o prostituto para mantener su vicio, pero éste no, él, después de que toda su vida ha sido consumida en el vicio, él sigue ahí, en el semáforo, haciendo malabares con naranjas.

Por otra parte me pone a pensar en su vida, ya que no son los típicos malabares que los típicos malabaristas callejeros hacen con dos o tres limones o cuatro naranjas o pelotas de tenis, lo que sea a su alcance, no señores, este compadre maneja lo que viene siendo las cinco naranjas al aíre, haciendo trucos de fantasía que ni en el más recóndito de mis sueños circenses lograría hacer gracias a mi precaria habilidad psicomotriz. Sin embargo él lo hace con el handicap tremendo de sus adicciones, necesidades y hambres (en plural porque es mucha hambre).

A lo largo del tiempo que lo he observado he logrado con mis habilidades deductivas crear su historia, se las relato:

Josué (así lo llamo yo) viene de una familia circense de abolengo, junto con los hermanos Atayde, los Ringling Brothers y Jean Baptiste Cirque Du Soleil. Siendo él el hijo primogénito, se esperaba que fuera el siguiente portavoz de la tradición circense regiomontana, tenía todo a sus píes y en bandeja de plata, elefantes que domar, leones que quitarle los dientes, payasos que lo hicieran reír y contorsionistas que le hicieran el favor de desvirgarlo a una edad y de una forma en la que pudiera presumirle a todos sus amiguitos de la secundaria. Pero como dijo el tío de Spiderman, con todos los dones vienen muchas responsabilidades (es lo bueno de ser inútil) y mi querido Josué no fue capaz de afrontar con esas responsabilidades. Los niños viéndolo, esperando que él hiciera lo suyo para que ellos en su egocentrismo infantil pudieran cumplir sus fantasías precarias de lo que un show de entretenimiento debiera ser le llegaron, y dada su fama internacional tenía acceso a las drogas que lo destruyeron.

Y así Josué con todo su talento acabó demacrado, sin mujeres sensuales y sin fama, simplemente siendo un drogadicto que hace malabares en una esquina de Río Nazas, pidiendo simplemente unos cuantos pesos para conseguir su siguiente dosis.

Aunque, como dije, nunca se me logra olvidar todos los pesares de la mexicaneidad a veces me encuentro perdido en un limbo de comodidad e inseguridades intelectoliterarias, pero a veces me topo con un drogadicto en una esquina de Río Nazas que hace muy bien los malabares y me recuerda que todo esto vale la pena, y que vale la pena luchar por todo esto y por más. Ese es el verdadero talento del drogadicto.

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