Estoy bien guapo

Un año.

Noviembre 27, 2007

Es difícil contarte algo coherente sobre este día ya que todo lo que me viene a la mente es plena y mera confusión. Confusión de todo tipo, desde la más egocéntrica que nace del hecho que cuestiono mi habilidad al no poder escribir sobre un tema que me concierne y a todos los de mi familia, y la confusión también de no saber exactamente qué sentir hoy.

Como te dije llevo horas tratando de expresarte de alguna forma más o menos coherente qué es lo que ocurre aquí adentro, pero me está siendo muy difícil. Tan difícil que me he empezado a preguntar cuál es el motivo de tratar de explicarte qué es lo que me pasa. Ya te había dicho desde hace un tiempo que se acercaba esta fecha y que lo más probable es que sería difícil para mi ya que no soy el más habilidoso para manejar situaciones como estas.

Llevo dos párrafos y no he dicho nada, mas que estoy confundido. Pero más allá que la frustración está el enojo, ese pinche enojo de que a últimas no sé nada, no sé que hacer para hacer memorable este día. Te lo he dicho unas cuantas veces ya, este día, justo hace un año me marcó y marcó la pauta para el desarrollo de lo que serían los últimos 365 días.

Trescientos sesenta y cinco días que en verdad no deberían significar mucho. Como he considerado antes con otras tradiciones, el decir que esto es un año es realmente arbitrario y que sólo nos gusta creer que todo este tiempo transcurrido fue algo importante. ¿Por qué no me puse así a los cien días?. No lo sé, me suena más significativo. Pero me sigo encontrando en la situación en que hoy, un año —arbitrario— después, estoy sin saber qué mierdas hacer respecto a él.

Fue un día importante, y no sé como conmemorarlo y es lo que me preocupa, porque sólo falta una hora para que el día acabe y no supe que hacer mas que escribir esta maraña de confusión, y dentro de un año vendrá otro y el que le sigue y así eternamente, y sino encuentro algo que logre conmemorar este día me encontraré en una situación en la que no quiero. Ignorarlo.

No quiero ignorar este día, no quiero dejarlo pasar, por más arbitrario que sea esta situación temporal, mi intención es encontrar una forma de recordarlo, tú sabes, algo poético, algo importante que sirva para recordarlo, para dejar de sentir esta sensación de confusión y poder decir que lo recuerdo como se merece.

Gracias por aguantarme hoy, ya mañana volveré a lo normalidad.

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Bloqueo.

Noviembre 12, 2007

Durante el transcurso de mi vida de escritor amateur han volado dentro de mi cerebro una gran variedad de ideas para novelas o cuentos largos. En parte se debe a mi intento de salir de este rubro cortista en el que con cierto decoro me desempeño y por el otro lado se debe a mi intención de poder percibir algún tipo de ingreso haciendo esto exactamente.

La primera idea que surgió dentro de mi tormentosa cabeza fue sobre una novela que trataba de un prometedor escritor que sufría de bloqueo de escritor, irónicamente su primera novela exitosa relataba la historia de un escritor con el mismo padecimiento. La trama se desenvolvía mezclando los sueños lúcidos del autor, la trama de su novela anterior, su vida y las posibles tramas que trataba de escribir para su siguiente libro. Confuso, lo sé.

Ahora mi fantasioso futuro como escritor asalariado se ve truncado una vez más gracias a que sufro de lo mismo que el posible personaje ficticio. Podría escribir sobre la sociología de las bodas, ya que apenas el fin de semana pasado asistí a una, pero no puedo. Podría escribir una sátira sobre el estrellato mexicano y como será lo único que será recordado de esta época. Podría escribir sobre mis sentimientos más recónditos de resentimiento e incomodidad. Pero no puedo.
No puedo, no puedo. La verdad me consterna. Se supone que este bloqueo tendría que venir después de mi obra prima. Díganme por favor que no he hecho mi obra prima, no siento si quiera que haya hecho la obra sobrina.

Mi intención no es que se compadezcan de mi, ni mucho menos explicarles la falta de textos para su consumo eventual, es más, no creo que haya mucha gente leyendo.

¿Qué pasó con mi musa?. Maldita seas España.

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Pectoral.

Septiembre 27, 2007

Es difícil admitir que aún a mi avanzada edad de joven adulto se estén dando cambios hormonales que se reflejan en mi fisonomía, pero está sucediendo y el espejo es claro y conciso al decírmelo. Me está creciendo vello en el pecho.

Durante mi crecimiento físico siempre noté cierta lentitud y apaciguamiento, pensé que mi cuerpo no tenía prisa ni ganas de esforzarse por crecer a la par de mis contemporáneos. Nunca fue algo que me afectara demasiado, lo asumí como una cualidad más dentro de mi gran variedad de cualidades.

Pero ahora, todo está cambiando. Todo comenzó con el crecimiento en densidad de mi caminito feliz el cual es aquél camino capilar que va desde la zona del ombligo hasta el tesoro prohibido, —ni modo— pensé, ya no podré decir que soy tan tragaaños como antes. Pero aún sigo siendo joven y fresco cual lechuga.

Sin embargo, desde hace unas semanas he notado un esparcimiento desmesurado de este caminito feliz… hacia arriba. Crecimiento, qué más da. No es así de fácil, no señor, no sería yo mismo si este brote de vello en el pecho que apenas hace una tímida aparición en la superficie no causara una serie de dilemas y problemas filosóficos e ideológicos dentro de mi.

Al inicio de su travesía de crecimiento eran tan escasos que pude nombrar e identificar a cada uno, estaba Pedro, el era el positivo, siempre bien delineado sin que ninguno otro se metiera con él; José, el único rebelde que en vez de hacerle caso a la gravedad estaba volteado para arriba, como si me retara; Miguel, el chistosito que siempre esta moviéndose y haciéndome cosquillas; y así unos cuantos amigos más. Como dije en el párrafo anterior, hoy en día ya es muy difícil identificarlos ya que invitaron a muchos más amigos a su fiesta y lo peor del caso es que es de esas fiestas feas sin alcohol.

Debido a la falta de sustanciosas evidencias de madurez física —en este caso, el vello pectoral— asumí que era un indicio o una vitrina a mi filosofía personal e ideología sociopolítica. Ahora que el futuro inevitable me augura una frondosa alfombra pectoral hace preguntarme, ¿es hora que empiece a ser un hombre de bien?, ¿recto, correcto y de derecha?, ¿es momento que deje mis ideologías seudo revolucionarias pacíficas y comienza a pensar en formar una familia y trabajar en alguna multinacional?, ¿tendré que cortarme el pelo?, ¿ir a la iglesia los domingos?.

Un dato curioso que pocas personas saben es que todos los revolucionarios izquierdosos son lampiños de pecho. Podemos ver a Carlitos Marx, a Ernesto Guevara y a Fidel Castro con sus barbas gigantescas, mas si les abren la camisa podrán ver un pecho falto de vello. Si nos vamos hacia progresistas más modernos nos encontramos a Néstor Kirchner quien basó su campaña electoral en sus únicos tres vellos pectorales —seguro que ninguno se llama Adam Smith— y Michelle Bachelet que es más que obvio que no tiene pelo en pecho —o eso espero—.

Mis hormonas me están haciendo una fea jugada, quieren que me vuelva aquél respetable hombre liberal, con moral al cuadrado —o doble moral—, miembro de asociaciones pro-vida mientras aplaudo la censura y presido al Yunque.

¿Qué diría José Martí de mi?

“Hermano, menos mal que los norteamericanos inventaron la depilación láser”.

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Numeralia.

Septiembre 20, 2007

Toda la vida he sido. He sido aquél niño nuevo en la escuela que por miedo a preguntar se metió al baño de mujeres. He sido aquél niño que no pudo contener sus lágrimas en quinto de primaria al pelearse con un amigo pese a que lo tacharan de marica. He sido aquél que busca el confort en la superioridad intelectual. He sido aquél desadaptado en la esquina que siente que no pertenece ni aquí, ni allá.

Ahora que mi edad es avanzada y que ya hay brotes de vello pectoral se han adecuado nuevas formas administrativas sobre mi anterior existencia. Soy el 793142 de mi universidad. Soy el RAMNRD85161230H102 del padrón electoral de mi país. Soy el conductor ARAJ851612. Soy el 5493 9298 4799 4789 de mi banco. Y puedo ser muchas cosas más. Cliente 9593 de aquella tienda de ropa. Compra 94820 de aquél sitio por internet. Soy el pedido 94289 del restorán de antojitos. Soy muchas cosas.

Lo maravilloso de esto es que aún puedo ser muchas más cosas, imagínense los cinco años de vida útil que me restan, podré ser muchas cosas más. El empleado 393 de mi oficina. El departamento 401 de la calle 23. El 5 de mi esposa. El 23 de mi amante. Tengo toda una vida por delante que me llenará de números en sustitución a mi persona.

La vida hundido entre una marejada de una numeralia incesante sólo tendrá razón de ser si tu no estás. No seré el primero en tu corazón. No seré el primero en verte despertar. No seré el primero que venga a tu mente en todo momento. No seré el primero con el que sueñas. No seré. No seré.

No habría razón de ser.

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Exceso

Septiembre 3, 2007

Exceso, deliciosa y sofisticada expresión, vocablo de la decadencia y autodestrucción. Antónima de la mesura que me acompaña cada noche en busca del olvido. Combinación letal.

Olvidar en el exceso, exquisito, frágil y efímero, va y viene, viene y va, pavoneándose enorgullecido sabedor de motivos, y al mismo tiempo, fiel compañero que nunca nos deja.

Te amo exceso… ¿Qué haría yo sin ti? Quizá, volverme un ciudadano, una persona integra, un eslabón más en la cadena coprófaga de la sociedad flagelante de pensadores. Un montón de carne con emociones limitadas. No. Nunca yo. Yo vivo en el exceso y disfruto cada instante embriagado de sensaciones frenéticas que no conocen fin.

A Triana, quien me ha salvado en mis excesos.

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Esencia de locura

Agosto 28, 2007

Cobarde, quizá, pero que remedio queda. Cobarde, fue la primera de todas las injurias que recibí al partir. No importa, nada importa, pues no tengo nada que perder. ¿Qué más puede perder un hombre que todo lo perdió? Sólo tengo el dolor y a la distancia que crece cada segundo. Veamos quién se come a quién.

Llevo días en esta máquina, “huyendo” dirían mis incomprensivos allegados. Simpático el asunto, cuando me dediqué a construir vías, detestaba el olor a hollín, impregnado en mi ropa mezclado con el hedor del trabajo de los peones bajo el sol ardiente. Lo detesté, si, pero sólo hay algo que detesto más y es la decepción. Claro lo dijo mi padre. Si no continuaba con el negocio, hinchando las arcas de la familia a expensas de la necesidad de los indios, sería la decepción, pues quien más sino su único vástago para llevar el progreso a toda la nación. Su milagro, como me llamó en ocasiones debido a dificultad de mi concepción. Concepción que le costó la vida a mi madre. Nada que el dinero no pudiera arreglar, una nana de por vida para mí y una nueva y vigorosa cónyuge para mi padre.

(más…)

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Diálogos ardillas

Agosto 26, 2007

-¿Te sigo esperando?
-No… no creo llegar…
-OK… ¿Dónde estas?
-En Víctor
-¿Con quien?
-Con mi hermana…
-¿Alguien más?
-No…
-¿Estás con alguien más?
-No… ya te dije…
-¿Tenemos algún compromiso tu y yo?
-No… ¿Por qué?
-¿Vas a estar con alguien más?
-No…
-¿Puedo estar con alguien más?
-Ah… sí… por supuesto
-OK….
-Bye…
 

……………………………………………………………………………………………..
 

-¿Cuándo vas a estar conmigo?
-¿Qué?
-¿Cuándo vas a estar conmigo?
-Cuando pases tu exámen…
-¿Por qué eres tan mierda?
-¿Qué?
-Eres una mierda… te odio… chinga tu madre… ojalá te mueras.

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Te invito un Sidral.

Agosto 25, 2007

Hay noches en las que ya tienes todo trazado, ya sabes en que consistirá tu atuendo de esa noche. Guayabera de manga larga color blanca, pantalón de vestir negro y zapato negro para hacerle honor a los grandes escritores latinoamericanos sin que nadie se percate.

Sabes que llegarás al antro, pedirás el mismo licor de siempre, con los mismos amigos, bailarás las canciones que te gustan, tal vez encuentres a una amiga con la cual bailarás un rato para no sentirte desdichado. Regresarás a tu casa a las cinco de la mañana, tal vez meterás tu mano al pantalón y disfrutarás de tus momentos solitarios.

Pero siempre puede ocurrir que cambie el plan.

Como encontrarte a una chica que esté bailando con tu amigo. Que tu amigo con desesperación te la eche encima para deshacerse de ella tu sin saber porque. Pensar que eres más guapo que Brad Pitt porque le gustas tanto a la chava que hace que su trasero tenga mucho contacto con tu cuerpo. Que cuando hablas a una distancia tal vez un poco muy cercana de ella sientes pequeñas gotas caer sobre ti. Decidir ignorar dicha situación argumentándote que simplemente le gusta mucho el pato Lucas.

Descubrir que esas pequeñas gotas que caen sobre ti, no es saliva, sino sangre es una situación que corrompe, destruye y mata todo tipo de plan. Ni en la mente más perversa de un cineasta gore o Quentin Tarantino se podría haber ideado dicha situación.

Esa enorme cantidad de gotas que caían sobre mi era sangre. Sangre. No saliva. Sangre. ¿Acaso comió una carne muy cruda?. ¿Habrá mordido a alguien?. ¿Tendrá SIDA?. ¿Tendré SIDA?. Me lleva la verga, tendré que hacerme análisis del SIDA. Ya me cargó la chingada, tengo Sidral. Madre santa, estando tan joven y apuesto, apenas estoy en la plenitud de mi vida. ¿Cómo le diré a mis padres?. ¿Cómo explicarles que por culpa de una maldita chava que escupía sangre tengo sida?. Pinche golfa, deja de escupirme ya. ¿Cómo me deshago de ella?.

—Erm, oye voy al baño, ahorita regreso y te caigo en tu mesa ¿va?—en tus sueños sidosa.

—Sí, ¡pero vas!, no me dejes plantada—sí, sí te voy a dejar plantada.

Me dirigí al baño. Me lleva, tan bonitos planes que había trazado para mi esta noche. Ahí está mi amigo que me la echó encima, maldito qué se cree, le voy a echar bronca. Su camisa parecía las reminiscencias de un campo de batalla de la segunda guerra mundial. Me compadecí.

—¿Qué pedo?. Esta morra escupe sangre.

—Sí, no mames ya me echó a perder la camisa. La camisa vale madres… ¡el SIDA!.

—Dicen que la sangre no se quita.

—Pues habrá que ver.

Me quedé en el baño un buen rato, para que ella pensara que ya me había ido.

Después de cuarenta y cinco minutos salí y me dirigí a la barra.

—Cantinero, déme el shot más fuerte que tenga.

—Y ahora, ¿qué pasó mi jovenazo?. ¿Problemas?— mientras me servía un caballito con el ron más barato que podría existir.

—Pues sí, me pegaron el SIDA— y me tomé el caballito de fondo.

—Uy sí, eso es malo. Son cincuenta pesos.

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Vieja Escuela.

Agosto 17, 2007

Hemos vuelto, con más verborrea que nunca. Ni Octavio Paz, Carlos Fuentes y José Emilio Pacheco juntos podrían escupir más idioteces literatas de lo que nosotros haremos en los siguientes meses.

Hemos vuelto, con nuevas experiencias que adornarles y exagerarles, para que ustedes, nuestros burdos y faltos de intelecto lectores puedan decir con gran ahínco —¡Ah, pero mira que graciosos!—.

No estábamos muertos, estábamos desmayados por tanto alcohol consumido mientras lo poco de consciencia que nos quedaba nos hacía aferrarnos a las botellas de alcohol con ambos brazos, mágicamente sin derramar ni una sola gota.

Aquí estamos, frescos cuales lechugas sonrientes y para que ustedes puedan sonreír como dichas lechugas peculiares, he juntado una pequeña colección de escritos viejos, de hace unos cuantos años que sólo los lectores de la vieja escuela de strikter y/o guácala podrán conocer.

Sin más que agregar, lean y relean. No sean mensos.

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Elevadores y heroísmo

Agosto 16, 2007

Heroísmo:
1 Conjunto de cualidades propias del héroe.
2 Acción propia del héroe.

Usualmente asociado con el patriotismo y en Selecciones frecuentemente con accidentes automovilísticos o algo de bomberos, todos tenemos la oportunidad de ser héroes. Si, un momento, ese instante donde te agarras los huevitos por un soplo, salvas la situación, y segundos después estas rodeado de elogios, con bellas féminas de blonda cabellera adornada con guirnaldas de olivos y aires de hada celta que te lanzan flores y te convierten en objeto de sus fantasías sexuales en medio festines donde la cornucopia queda como una fruslería, todo por hacer algo un momento.

La realidad es mucho más ordinaria, y en mi caso ingrata. Hoy, mientras me dirigía hacia una sala de lectura en la biblioteca central, para impregnarme de sabiduría, una muchedumbre de conserjes orquestados por gritos de pánico llamaron mi atención. Fingí indiferencia parando mi biónica oreja derecha para enterarme del chisme… una muchacha se había quedado atorada en el elevador entre dos pisos a causa de un apagón. Antes de dar un paso hacia mi destino, una fuerza me obligo a virar y acudir en auxilio. Con todo el porte posible, digno de Christopher Reeve en superman, me acerqué y antes de abrir la boca un chaparrón me dijo “Échanos la mano…” . Yo, al verlos forcejeando contra las puertas atoradas, me arremangué y en troglodita movimiento me abalancé contra la puerta haciendo gala de todo mi físico, entre gruñidos, empujones y un pedito que se me salió (por el esfuerzo) logré abrir la puerta unos 10 centímetros. Así, imaginaba, conforme se abrían las puerta, a mi hermosa doncella, la cual al salvarla, se entregaría a todos mis comandos, sin importar su oscura índole. Al terminar mi demostración de fuerza baje la mirada para contemplarla… la palabra esperpento me vino a la cabeza…

Quedé inmutado ante el horror, cuando un: “Chale chavo, te hechastes la puerta, nomás queríamos que metieras la llave… es que no le llegamos…” me sacó del trance. Recapacité, recobre el aliento, tome la llave la inserté y las puertas se abrieron, la fea muchacha salió casi disparada, sin mirarnos y sin decir nada, perra ingrata. Héroes, heroísmo, ¡ja! No vuelvo a sudar gratis por nadie.

Escrito por Malva | Comentarios (2)


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